El fracaso de la Opa del BBVA al Sabadell hace tambalear la imagen de su presidente, Carlos Torres, mientras emergen dos probables sustitutos, Jaime Caruana y José Ignacio Goirigolzarri.
José Justo
El BBVA ha perdido la OPA al Sabadell. El liderazgo de Carlos Torres queda envuelto de un notorio desencanto que, a no dudar, será creciente.
En pleno fragor de la batalla, ya publicamos en INFOPERIODISTAS “Carlos Torres Tic Tac, Tic Tac”. Y añadimos “la OPA sobre el Sabadell ha pasado de ser un símbolo de ambición a un test de supervivencia para Carlos Torres”. Hoy solo nos queda constatar que ya están aflorado los resultados de este test.
Sobre el liderazgo de Carlos Torres en esta operación financiera, apuntamos que “lo que comenzó como una jugada estratégica para aumentar tamaño y rentabilidad del BBVA frente al Santander hoy se percibe como un movimiento torpe, mal calculado. Esta postura lejos de transmitir liderazgo y seguridad, evidencia una falta de visión política y empresarial”.
Ante el revés de la OPA, el BBVA ha protagonizado una reacción inmediata anunciando un riego dinerario masivo a sus accionistas, con una recompra de acciones por cerca de 1.000 millones de euros y la distribución del mayor dividendo de su historia, a modo de desagravio. La suma alcanza la cifra de 36.000 millones en distintos tipos de retribución hasta el año 2028, de los cuales 13.000 son a corto plazo.
Algunos analistas dirán que después de año y medio de rife y rafe, con todas las dificultades que llovían sobre esta operación, incluidas las limitaciones a una fusión efectiva a corto plazo, lo mejor para el BBVA es que esta operación no haya salido. Puede que tengan razón. De hecho, la reacción inmediata de los mercados bursátiles ha sido la de premiar al BBVA y castigar al Sabadell.
Hay que reconocer que la reacción mediática y personal por parte del propio Carlos Torres, desde los primeros instantes en que se conoció la noticia, fue bastante ejemplar en el plano profesional. Pero también hay que convenir, en un análisis más profundo, que su figura como presidente queda, a no tardar, tocada y bastante hundida.
En un horizonte de pocos meses, si este halo de debilidad lo mezclamos con algunos avatares judiciales del famoso caso Villarejo y el papel del banco y sus directivos en una trama oscura y totalmente vergonzosa, el cruce de ambas cosas puede ser letal.
En un pronóstico avanzado de lo que podía suceder en el BBVA, hace bastantes semanas que nos aventuramos en INFOPERIODISTAS a sugerir dos posibles sustitutos, Jaime Caruana y José Ignacio Goirigolzarri, para relanzar la confianza y la credibilidad en el primer nivel ejecutivo del BBVA. Aquella apuesta empieza ahora a tomar cuerpo.
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