El tándem Galán y “Chunda” aporta una máxima de manual en Comunicación: la prepotencia ni vence ni convence.
José Justo
El rechazo histórico de más del 25 % de los accionistas al plan de incentivos extraordinarios de 400 millones de euros para la cúpula directiva de Iberdrola ensombreció su reciente Junta General y supone un importante tropiezo para su comunicación corporativa.
Este revés ha tenido eco mediático en la prensa económica y financiera, sin alcanzar la dimensión de un escándalo generalista, entre las ingentes inversiones publicitarias de la eléctrica bilbaína.
La imagen de Iberdrola se sustenta, en primera instancia, en su propio presidente, Ignacio Sánchez Galán, considerado por algunos como uno de los ejecutivos del Ibex más prepotentes y altivos. Sin olvidar la labor de su dircom y fiel escudero, José Luis Fernández Peña, conocido en el sector con el alias de “Chunda”.
El duelo eléctrico de Iberdrola contra Repsol sucede mientras el sector vive una gran sacudida de clientes.
Iberdrola perdió cerca de 200.000 clientes de electricidad, según el último informe trimestral sobre cambios de comercializadora publicado por la CNMC, correspondiente al cierre de junio de 2025. Mientras, Repsol emerge como la gran ganadora al registrar un aumento de 740.000 puntos de suministro durante el mismo periodo.
Si se analiza la serie histórica de la CNMC, que publica estos datos con cierto retraso, la tendencia de quién gana y quién pierde es absolutamente lineal. Cabe decir que, entre las dos grandes eléctricas españolas, Endesa e Iberdrola han perdido casi un millón de clientes de electricidad desde la guerra de Ucrania.
Repsol, la petrolera que hace apenas siete años inició la comercialización de luz y gas, además de hidrocarburos, cuenta ya con más de tres millones de clientes en estos servicios, causando estragos comerciales a las dos eléctricas convencionales.
El duelo por el liderazgo energético, propiciado por el propio Sánchez Galán con sus ataques a Repsol, parece obvio que se decanta a favor del tándem que protagonizan Antoni Brufau como presidente y Josu Jon Imaz como consejero delegado de Repsol.
El revés de Iberdrola en sus reiterados ataques a Repsol.
Resuenan aún los coletazos de las batallas perdidas por parte del dúo Galán y “Chunda” cuando se enzarzaron en denunciar, a varios niveles, los contenidos publicitarios de las campañas de Repsol que anunciaban sus nuevos combustibles 100 % renovables.
En primer lugar fue la asociación publicitaria Autocontrol quien desautorizó la denuncia de Iberdrola que, como revancha a este contratiempo, presentó una demanda por competencia desleal y publicidad engañosa en un juzgado mercantil de Santander. La sentencia de este primer juicio sobre ecopostureo en España fue desfavorable para Iberdrola, que tuvo que envainarse sus pretensiones.
Poco después, a este intento de Galán de “ensuciar” la imagen de Repsol, le llegó una colleja inesperada en forma de tirón de orejas internacional. La asociación autorreguladora de la publicidad en el Reino Unido acusó a la filial británica de la eléctrica española, Scottish Power, de mala praxis publicitaria.
Y otro aviso trascendente que tuvo que encajar el presidente de la eléctrica bilbaína llegó en plena cruzada por otorgarse en exclusiva la credencial verde. El consejero delegado de BlackRock, Larry Fink, uno de los principales accionistas tanto de Iberdrola como de Repsol, abogó en su carta anual a los inversores por un "pragmatismo energético" que destierre los "dogmatismos" y permita que puedan convivir todas las tecnologías con el objetivo de descarbonizar la economía.
Como broche final, cabe recordar lo que podría calificarse como un particular "cum laude" en Comunicación del presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, cuando hace dos años, durante una intervención televisiva, calificó de forma directa a todos los clientes con tarifa eléctrica regulada como “tontos”, nada más y nada menos que un millón de hogares españoles en aquel momento.