Un estudio de la URV que analiza el impacto de la dieta en la salud mental determina que los carbohidratos son clave en la prevención de la demencia.
Eva Marabotto
Los carbohidratos son clave en la prevención de la demencia, y un nuevo estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV) lo confirma. La investigación analiza cómo la calidad de estos nutrientes influye en el riesgo de desarrollar Alzheimer y otros tipos de deterioro cognitivo. Además, muestra cómo una dieta equilibrada puede mejorar el envejecimiento cerebral.
El trabajo se realizó en colaboración con TecnATox y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili. También se publicó en International Journal of Epidemiology. Los autores explican que la dieta resulta decisiva en la salud metabólica. Por eso, insisten en revisar la calidad de los alimentos que consumimos cada día.
La importancia del índice glucémico
Los investigadores recuerdan que los carbohidratos aportan más de la mitad de la energía diaria. También influyen en el metabolismo de la glucosa y la insulina. Por ello, remarcan que los carbohidratos son clave en la prevención de la demencia, siempre que tengan buena calidad nutricional. En este punto, el índice glucémico se vuelve esencial porque mide la rapidez con la que un alimento eleva la glucosa en sangre.
El estudio diferencia entre productos de alto índice glucémico, como la patata o el pan blanco, y alimentos de bajo índice glucémico, como las frutas o los cereales integrales. Además, subraya que la elección diaria de unos u otros puede modificar el riesgo de deterioro cognitivo. Por eso, la investigación propone priorizar alimentos de absorción lenta.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó datos de más de 200.000 adultos del Reino Unido sin demencia al inicio del estudio. También recogió información detallada sobre su dieta. Tras más de trece años de seguimiento, se identificaron 2.362 casos de demencia. Este análisis permitió determinar el umbral a partir del cual el índice glucémico aumenta el riesgo.
Resultados y recomendaciones de la URV
Los resultados mostraron una relación clara entre dieta y riesgo de demencia. Las personas que consumían alimentos de bajo índice glucémico tenían un 16% menos de riesgo de desarrollar Alzheimer. En cambio, las dietas con valores más altos aumentaban el riesgo en un 14%. Así, el estudio refuerza la idea de que las elecciones alimentarias importan.
“Una alimentación rica en alimentos de índice glucémico bajo podría disminuir el riesgo de deterioro cognitivo”, explica Mònica Bulló, catedrática de la URV y directora del Centro TecnATox. También señala que estas decisiones permiten mejorar la salud cerebral a largo plazo. Además, destaca la importancia de incorporar legumbres, frutas y cereales integrales en la rutina diaria.
La investigación recuerda que los carbohidratos son clave en la prevención de la demencia, pero que su impacto depende de su calidad. Por eso, recomienda revisar hábitos, priorizar alimentos frescos y limitar productos de alto índice glucémico. Estas medidas ayudan a mantener el equilibrio metabólico y a prevenir enfermedades neurodegenerativas.
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