Iberdrola suma además una sanción en Reino Unido por publicidad engañosa
Judith Victoria Cherquis
La estrategia ofensiva de Iberdrola contra Repsol terminó en derrota. La Justicia dio la razón a Repsol: la sentencia contra Iberdrola ya es firme. La eléctrica no apeló la sentencia que desestimó su demanda por presunto ‘greenwashing’. Al vencer el plazo legal, la resolución judicial del 25 de febrero de 2025 ya es firme. El fallo dio la razón a Repsol y dejó en evidencia la fragilidad del relato verde con el que Iberdrola pretendía consolidar su liderazgo en sostenibilidad. No fue su único traspié. En Reino Unido, su filial Scottish Power recibió una sanción por publicidad engañosa. El intento de presentarse como la cara limpia del sector energético europeo quedó desacreditado en dos frentes.
Una campaña fallida desde las alturas de Iberdrola
Ignacio Sánchez-Galán, presidente de Iberdrola, y José Luis Fernández Peña, alias “Chunda”, director de Comunicación, orquestaron una ofensiva mediática, regulatoria y judicial contra Repsol. Pero el tiro salió por la culata. El juzgado concluyó que la publicidad de Repsol no inducía a error al consumidor. Al contrario: el consumidor medio identifica claramente a Repsol con la venta de combustibles fósiles. Iberdrola no presentó recurso dentro del plazo de veinte días tras la notificación, por lo que la sentencia ya es firme. Y con ella, también el revés simbólico y estratégico.
Scottish Power sancionada en Reino Unido
Mientras en España la justicia le cerraba la puerta, en Reino Unido su filial Scottish Power recibió un nuevo golpe. En febrero de 2025, la Advertising Standards Authority (ASA) dictaminó que la eléctrica violó el código publicitario británico, tal como INFOPERIODISTAS informó en abril. El problema fue un anuncio emitido durante el programa Amazing Spaces en Channel 4, donde el arquitecto George Clarke hablaba sobre “espacios verdes” y soluciones sostenibles. Aunque el mensaje incluía el hashtag #ad durante unos segundos, imitaba completamente el estilo del programa.
La ASA concluyó que el anuncio no se diferenciaba del contenido editorial y podía inducir a error. Prohibió su reemisión en esa forma y exigió que Scottish Power identificara claramente la naturaleza comercial de sus campañas. No impuso multa, pero sí una llamada pública de atención. Ya en 2016, la empresa recibió una multa de 18 millones de libras por errores en facturación y atención al cliente.
En febrero de 2024, Iberdrola denunció a Repsol por competencia desleal. Alegó que la petrolera construía una imagen verde engañosa con su campaña de combustibles renovables. Sostuvo que sus mensajes distorsionaban la realidad de una compañía centrada en hidrocarburos. Pero el 25 de febrero de 2025, el Juzgado de lo Mercantil Nº 2 de Santander desestimó íntegramente la demanda. El juez consideró que no existía engaño ni confusión. Que el consumidor entiende la verdadera naturaleza del negocio de Repsol. Y que su comunicación sobre transición energética no vulnera la normativa publicitaria. Sin argumentos ni respaldo jurídico, Iberdrola eligió no recurrir. La sentencia es firme y cierra uno de los capítulos más tensos entre grandes energéticas en España.
Autocontrol también tumbó la estrategia de Iberdrola
Antes de acudir a los tribunales, Iberdrola intentó frenar a Repsol con una reclamación ante Autocontrol. En enero de 2024 denunció su campaña por considerarla falsa y engañosa. En abril de ese año, el Jurado desestimó rotundamente el reclamo. Afirmó que Repsol explicaba de forma transparente las limitaciones y características de sus combustibles renovables. Recalcó, además, que Iberdrola no aportó pruebas suficientes. Como cierre, impuso a Iberdrola el pago de las tasas del proceso. Pese a esa derrota administrativa, la compañía elevó el conflicto al plano judicial. Ahora, con la sentencia firme en su contra, queda aislada en su discurso.
El ecopostureo de Iberdrola, en jaque
Este caso marcó un hito: fue el primer juicio en España entre grandes compañías por acusaciones de ecopostureo. Más allá del resultado, el proceso sienta un precedente en la interpretación y regulación de las estrategias de sostenibilidad en la publicidad empresarial. La sostenibilidad se convirtió en eje estratégico para las grandes empresas energéticas. Pero lo que debía ser un compromiso, Iberdrola lo transformó en un relato de confrontación.
En lugar de consolidar su liderazgo con hechos, optó por desacreditar sin base a un competidor. De hecho, en Reino Unido, ocultó su mensaje comercial en un formato editorial. En España, intentó judicializar el discurso verde y perdió. La consecuencia fue doble: derrota institucional y deterioro reputacional. En un entorno donde los consumidores exigen coherencia, las empresas no pueden construirse solo a partir del marketing. El relato sin sustancia tiene fecha de caducidad. Iberdrola acaba de comprobarlo.