Estudiantes de enfermería de la universidad han liderado un proyecto pionero para reducir el consumo de alcohol en jóvenes mediante intervenciones personalizadas entre iguales.
Eva Marabotto
La Facultad de Enfermería de la Universidad de Navarra (Unav) ha validado una estrategia contra el consumo de alcohol en jóvenes a través de un ensayo clínico reciente. Así, el estudio, publicado en la prestigiosa revista Addiction, confirma que una sola sesión de apoyo logra frenar los excesos durante un año. Los resultados demuestran que los alumnos que participaron redujeron de forma significativa su ingesta semanal de bebidas.
Esta investigación utilizó el programa BASICS adaptado al contexto español con una muestra de 308 universitarios. Concretamente, los datos revelan que los participantes consumieron una media de 3,42 bebidas menos a la semana tras el seguimiento. Esta cifra supone un avance relevante para mejorar la salud pública dentro de los campus universitarios actuales.
Entrevistas motivacionales sin juicios ni confrontación
El método consiste en una conversación individual de aproximadamente cincuenta minutos de duración. Durante este tiempo, se aplica la técnica de la entrevista motivacional para fomentar un cambio de actitud positivo. Por eso el sistema evita juzgar al estudiante y prefiere ayudarle a reflexionar sobre sus propios hábitos de consumo reales.
Así, la intervención permite que el joven reciba información personalizada y la compare con lo que percibe en su entorno. Muchos estudiantes suelen tener una idea sobredimensionada sobre cuánto beben sus compañeros de clase o amigos. Al desmontar estos mitos sociales, el programa consigue fortalecer la capacidad de autocontrol de cada individuo participante.
La importancia de la cercanía entre estudiantes
La clave del éxito reside en que la charla no la imparte un profesional sanitario externo. Los responsables de guiar las sesiones son alumnos de último curso de Enfermería con una formación previa específica. María Lavilla-Gracia, profesora e investigadora de la Facultad de Enfermería, señala que "esta proximidad resulta clave" para el proceso.
Según la experta, la credibilidad del mensaje aumenta de forma notable cuando el interlocutor pertenece al mismo entorno social. "Que sean los propios estudiantes quienes promocionen estos hábitos saludables hace que sus compañeros perciban la intervención como más cercana", explica Lavilla-Gracia. Esta confianza facilita que el cambio de comportamiento sea mucho más realista y duradero en el tiempo.
Disminución de los episodios de consumo intensivo
El estudio destaca especialmente la reducción de los episodios conocidos como "atracón" o binge drinking. Este patrón de consumo es uno de los más perjudiciales para la salud de los jóvenes españoles. Además, los investigadores registraron un descenso en conflictos interpersonales y dificultades académicas derivadas del uso excesivo de sustancias.
Navidad Canga, profesora de la Facultad de Enfermería, subraya que aprovechar la influencia entre pares es una estrategia muy prometedora. Para la investigadora, es posible mejorar la salud colectiva utilizando los recursos disponibles dentro de los propios centros educativos. La confianza de los alumnos en su capacidad para controlar su consumo se consolida con éxito tras doce meses.
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