El COVID persistente deja una huella inmunitaria distinta

octubre 21, 2025
Tiempo de lectura: 2 mins
Un porcentaje relevante de las personas que padecieron Covid sufre secuelas que pueden prolongarse durante meses o años. Foto: Freepik.
Covid

El COVID persistente deja una huella inmunitaria distinta, según un estudio español que podría orientar tratamientos y vacunas más eficaces.

Eva Marabotto

El COVID persistente deja una huella inmunitaria distinta, según un trabajo conjunto de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos. Según reseña en una nota publicada en el sitio de la UCM Narcisa Martinez-Quiles, una de las investigadoras del equipo, han descubierto un patrón que podría servir para diseñar tratamientos personalizados. Además, los resultados abren nuevas líneas para el desarrollo de vacunas más eficaces.

Los autores observaron que los pacientes con COVID persistente generan menos anticuerpos frente a la proteína completa del virus. Sin embargo, mantienen la respuesta frente a la región RBD, esencial para la entrada del virus en las células. Este hallazgo aporta una base sólida para futuras terapias adaptadas a cada perfil inmunitario.

Según datos de la OMS, más de 700 millones de personas se infectaron desde el inicio de la pandemia. De ellas, un porcentaje relevante sufre secuelas que pueden prolongarse durante meses o años. Fatiga, niebla mental, pérdida del olfato y dolor articular son algunos de los síntomas más frecuentes.

El estudio analiza factores de riesgo y respuesta inmunitaria

El COVID persistente deja una huella inmunitaria distinta también en la respuesta de los anticuerpos. El estudio, con la colaboración de la asociación AMACOP, analizó a 134 personas: 104 con COVID persistente y 30 sin secuelas. Los resultados muestran que haber pasado la infección antes de la vacunación aumenta un 72 % el riesgo de desarrollar el síndrome.

Además, quienes tuvieron fiebre o neumonía durante la infección inicial mostraron más probabilidades de desarrollar síntomas persistentes. Estos datos refuerzan la importancia de la vacunación y del seguimiento inmunológico a largo plazo.

El análisis de las inmunoglobulinas reveló un patrón concreto. Los pacientes con COVID persistente mostraron menor respuesta frente a la proteína Spike completa, pero conservaron mejor los anticuerpos frente a la región RBD. Este tipo de respuesta más concentrada podría estar vinculado a fenómenos inflamatorios o vasculares.

Nuevas oportunidades para la medicina personalizada

Los resultados ofrecen una base para diseñar tratamientos adaptados al perfil de cada paciente. Por ejemplo, quienes presentan niveles altos de anticuerpos anti-N podrían beneficiarse de terapias antivirales. En cambio, aquellos con baja respuesta frente a Spike podrían responder mejor a tratamientos con inmunoglobulinas.

Asimismo, los científicos destacan que estos hallazgos abren la puerta a vacunas más específicas. Se podrían incorporar proteínas distintas a Spike o emplear plataformas alternativas que estimulen mejor el sistema inmunitario.

El COVID persistente deja una huella inmunitaria distinta y también una oportunidad para mejorar la prevención. Según los autores, entender este patrón ayudará a reducir las secuelas y mejorar la calidad de vida de los afectados.

Un trabajo colaborativo con sello español

La investigación fue desarrollada por los departamentos de Inmunología y Bioquímica de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos. También participó el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC).

El proyecto se financió dentro del programa ANTICIPA-CM REACT-UCM, con apoyo de la Comunidad de Madrid. Los investigadores subrayan que seguirán analizando marcadores inmunitarios para avanzar hacia terapias más efectivas.

Últimas noticias

Las más leídas

No te lo pierdas