El dolutegravir mejora el microbioma intestinal y reduce la inflamación, según un estudio de IrsiCaixa.
Eva Marabotto
Un estudio reciente liderado por IrsiCaixa confirma que este tratamiento antirretroviral permite revertir daños graves en la flora bacteriana. Los resultados, publicados en la revista Nature Communications, señalan que este fármaco ofrece una recuperación superior frente a otras terapias tradicionales. Casi la mitad de las personas infectadas reciben su diagnóstico en etapas muy avanzadas, cuando el sistema inmunitario ya presenta un deterioro severo.
Eficacia del dolutegravir frente a otros fármacos
La investigación se basa en el ensayo clínico Advanz-4, coordinado por el Hospital Clínic de Barcelona. Los expertos compararon el efecto del dolutegravir con la combinación de darunavir y ritonavir en 88 participantes. Tras dos años de seguimiento, el primer grupo mostró una riqueza y diversidad bacteriana muy similar a la de personas sin la infección.
«Conocer qué terapia puede restaurar el equilibrio del microbioma es clave para ofrecer el tratamiento más adecuado», afirma Francesc Català. El investigador posdoctoral en IrsiCaixa destaca que esta elección mejora la salud a largo plazo de quienes detectan el virus tarde. El dolutegravir pertenece a los inhibidores de la integrasa, un grupo de fármacos con una excelente capacidad de penetración en los tejidos del intestino.
Impacto en la salud global del paciente
El desequilibrio intestinal en fases avanzadas del VIH favorece el envejecimiento prematuro y las enfermedades cardiovasculares. La mejora del microbioma reduce la sobreactivación inmunitaria, un factor crítico para evitar complicaciones neurocognitivas. Los autores del estudio subrayan que no todos los antirretrovirales impactan de la misma forma en la salud digestiva del paciente.
«Dos años después de iniciar el tratamiento, su microbioma se parecía mucho más al de las personas sin VIH», explica Roger Paredes. El director científico de la Fundación Lucha contra las Infecciones vincula esta mejoría con una menor inflamación crónica. Este avance posiciona al microbioma como un elemento esencial en el abordaje integral de la enfermedad en la práctica clínica actual.