Cambiar el estilo de vida detiene el envejecimiento y la fragilidad

marzo 17, 2026
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El equipo del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico de València que estudió los cambios de hábitos para contrarrestar el envejecimiento.
El equipo del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico de València que estudió los cambios de hábitos para contrarrestar el envejecimiento.

Un estudio del instituto INCLIVA demuestra que cambios en el estilo de vida pueden modificar el desarrollo del envejecimiento y la fragilidad.

Eva Marabotto

El envejecimiento biológico no representa un proceso inevitable de degradación física sin retorno. Una investigación liderada por el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico de València, confirma que cambiar el estilo de vida detiene el envejecimiento y la fragilidad. Los resultados, publicados recientemente en la revista Aging Cell, subrayan la importancia de los hábitos diseñados con rigor científico. El estudio evalúa el impacto de programas supervisados en la salud molecular del organismo.

Evidencia científica contra la fragilidad física

La fragilidad se define como un síndrome que aumenta la vulnerabilidad ante factores estresantes externos. Este estado se manifiesta habitualmente a través de la debilidad muscular o la pérdida involuntaria de peso. Los investigadores consideran que esta condición es reversible si se detecta antes de llegar a la discapacidad. El ensayo clínico analizó a personas mayores de 70 años durante un periodo de seis meses. Los participantes siguieron un programa de ejercicio multicomponente que incluía fuerza, resistencia y equilibrio.

La intervención combinó la actividad física con una suplementación nutricional rica en proteínas y vitaminas. "El estudio destaca por evaluar una intervención no farmacológica y segura en un contexto clínico real", explica la doctora María Carmen Gómez Cabrera, investigadora principal del proyecto en INCLIVA. Según la experta, el uso de relojes epigenéticos permitió medir cambios cuantificables en la sangre de los pacientes. Estas herramientas biológicas detectan cómo envejece realmente el cuerpo más allá de la edad cronológica.

Herramientas biológicas para la prevención

El equipo de investigación integró por primera vez mejoras funcionales con biomarcadores avanzados de metilación del ADN. Este enfoque permite evaluar la eficacia real de los programas preventivos de forma muy precisa. El estudio contó con la coordinación del doctor José Viña, experto en envejecimiento de la Universitat de València. También colaboraron especialistas del CIBERFES y de la unidad de Bioestadística del centro valenciano. La financiación provino de entidades como el Instituto de Salud Carlos III y fondos de la Unión Europea.

La capacidad de modular el envejecimiento abre nuevas vías para personalizar las estrategias de salud pública. Los resultados demuestran que el ejercicio supervisado frena el agotamiento y la lentitud en la marcha. Estas intervenciones son viables incluso en entornos complejos como los vividos durante la pandemia. La medicina preventiva se consolida así como la herramienta principal para prolongar la autonomía personal. Mantener una vida activa y una nutrición adecuada garantiza una mayor calidad de vida en la vejez.

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