Carlos Hernández fallece a los 56 años. Fue un periodista comprometido con la memoria histórica y la verdad en los conflictos internacionales.
Judith Victoria Cherquis
Carlos Hernández de Miguel inició su carrera en Antena 3 Televisión como cronista parlamentario en el Congreso de los Diputados. Pronto se convirtió en corresponsal de guerra en Kosovo, Palestina, Afganistán e Irak, donde cubrió conflictos con decisión y profesionalidad. En esos años vivió el asesinato de su compañero José Couso, hecho que lo llevó a exigir justicia y mantener viva la memoria de los periodistas víctimas de la guerra.
La segunda mitad de su carrera se dedicó a investigar la dictadura franquista y los republicanos españoles deportados a los campos de concentración nazis. Publicó libros como Los últimos españoles de Mauthausen (2015) y Los campos de concentración de Franco (2019), además del cómic Deportado4443. Sus trabajos documentaron la represión franquista y la colaboración de Franco con Hitler.
Experiencia en comunicación y liderazgo
Hernández también trabajó como asesor de comunicación política y empresarial. Fue responsable de Comunicación del PSOE y redactor jefe del semanario La Clave. Dejó un legado de profesionalidad y liderazgo en la redacción, guiando a jóvenes periodistas y gestionando equipos con compromiso y ética.
Exploración en la ficción
En sus últimos años, Hernández exploró la ficción con Créeme. No es una novela, es vuestro futuro, una distopía sobre el avance de la extrema derecha populista. Defendía que “a la ultraderecha no se la apacigua, se la combate”. Aun ya enfermo, disfrutó de la vida hasta el final y realizó viajes familiares, como el reciente a Tanzania.
Su fallecimiento ha conmocionado al mundo del periodismo, la cultura y la memoria histórica. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, destacó su integridad, honestidad y compromiso con la verdad. Hernández deja un legado de investigación rigurosa y pasión por la justicia, inspirando a periodistas, historiadores y ciudadanos.