La Reunión del Cercle reúne a líderes políticos y empresariales para analizar la competitividad europea, inteligencia artificial y transformación económica.
JVC
La segunda jornada de la Reunión del Cercle d'Economia ha situado en el centro del debate los grandes desafíos de la economía europea. La energía, la industria, la inversión y la transformación tecnológica han marcado una agenda en la que han participado responsables políticos, directivos empresariales y expertos económicos.
La mañana comenzó con una sesión dedicada al absentismo laboral, considerado por los participantes como uno de los problemas silenciosos de la economía española. En este debate intervinieron José María Casado de la AIReF, Mónica Pérez de CCOO Catalunya, el representante del ámbito médico Jaume Sellarés y la directiva de Mercabarna Marta Rodríguez. El análisis se centró en el impacto del absentismo en la productividad y en la organización del mercado laboral. Así mismo, se habló de la necesidad de mejorar los sistemas de evaluación y prevención.
IA y transformación del modelo industrial europeo
La inteligencia artificial y la robótica protagonizaron la segunda mesa de la mañana. Los ponentes coincidieron en que la IA ya no representa una promesa futura sino una realidad que reconfigura la estructura productiva europea. Luis Sentis, cofundador de Apptronik, Francesc Guim, CEO de Openchip, y Mónica Martínez Walter, presidenta de GMV, analizaron el impacto de estas tecnologías en la industria, la sanidad y la logística.
El debate giró en torno a la transformación del empleo y la distribución del valor generado por la automatización. Los participantes subrayaron que Europa debe acelerar su capacidad de adaptación si quiere mantener posiciones competitivas en el nuevo ciclo tecnológico global.
Después, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, intervino en un diálogo moderado por Teresa Garcia-Milà. Defendió la necesidad de estabilidad institucional y reclamó acuerdos de largo plazo en materia económica y territorial para reforzar la confianza inversora.
Seguridad energética y competitividad europea
Uno de los debates más relevantes de la jornada fue el dedicado a la seguridad energética, la competitividad y la soberanía europea. Antonio Brufau, presidente de Repsol, y Francisco Reynés, presidente de Naturgy, situaron el foco en las tensiones estructurales del modelo energético europeo.
Brufau advirtió de que la política energética comunitaria debe alinearse con las necesidades de la industria si Europa quiere evitar una pérdida progresiva de competitividad frente a Estados Unidos y China. Subrayó la necesidad de equilibrar sostenibilidad, seguridad de suministro y viabilidad económica.
Reynés señaló que Europa parte de una desventaja estructural, ya que concentra consumo pero carece de recursos energéticos propios suficientes. A su juicio, esto dificulta la construcción de una autonomía real. Además, alertó de una posible paradoja en la transición energética: una reducción de emisiones en Europa que no se traduciría en una mejora global. Por el contrario, se produciría un desplazamiento de la producción hacia terceros países con mayores niveles de emisiones.
Ambos directivos coincidieron en que el precio de la energía sigue siendo un factor determinante para la competitividad industrial europea y en que el diseño del modelo energético condiciona la capacidad de crecimiento del tejido productivo.
Europa del ahorro y la inversión
La sesión sobre mercados de capitales contó con la participación de Tomás Muniesa, presidente de CaixaBank, y de David López Salido, del Banco de España. El debate se centró en la fragmentación del sistema financiero europeo y en la dificultad para transformar el ahorro en inversión productiva.
El trasfondo del encuentro parte de una diagnosis compartida: Europa ahorra más que Estados Unidos, pero invierte peor, y el ahorro comunitario acaba desviándose hacia los mercados norteamericanos debido a la fragmentación de los mercados de capitales, su menor profundidad y su dependencia del crédito bancario.
Muniesa advirtió de las rigideces estructurales del sistema europeo y describió la lentitud regulatoria como uno de los principales frenos a la competitividad. Señaló que Europa ha perdido peso relativo en la economía global y defendió la simplificación normativa como condición para recuperar dinamismo.
López Salido coincidió en el diagnóstico, aunque precisó que el problema no es la falta de ahorro, sino su asignación ineficiente. En su análisis, la rentabilidad del capital en sectores tecnológicos es mayor en Estados Unidos. Esto explica la fuga de inversión hacia Wall Street, reflejo de un ecosistema más integrado y dinámico.
Muniesa añadió que el verdadero límite europeo no es el tamaño de las empresas, sino su dificultad para crecer. Las compañías emergentes encuentran obstáculos regulatorios y financieros, especialmente en el acceso a capital para activos intangibles. Además, subrayó el escaso peso de los fondos de pensiones en Europa frente a su papel estructural en Estados Unidos.
En el plano institucional, defendió avanzar hacia la unión bancaria como condición para construir un mercado de capitales real, aunque reconoció la falta de confianza en el proyecto europeo. López Salido apuntó que una mayor apertura al riesgo y la identificación de sectores estratégicos podrían aprovechar una posible ventana de oportunidad derivada de la incertidumbre en Estados Unidos.
El debate concluyó con la idea de que Europa dispone de ahorro suficiente, pero carece de un marco plenamente integrado capaz de transformarlo en crecimiento sostenible.
El reto de la industria europea
En la sesión inspirada en el informe Draghi, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, compartió mesa con representantes empresariales como Juanjo Cano, presidente de KPMG España, y Daniel Tugues, director de Veolia España. El debate se centró en la necesidad de acelerar la transformación industrial y de reforzar las capacidades productivas en Cataluña, España y Europa.
Los participantes coincidieron en la urgencia de reducir barreras regulatorias, movilizar inversión y fortalecer sectores estratégicos en un entorno global cada vez más competitivo.
Monedas digitales y soberanía monetaria
La jornada concluyó con una mesa dedicada a las monedas digitales, el euro digital y la soberanía del sistema de pagos. El flamante ganador del Premio del Cercle d'Economia a la Construcción Europea, Martin Wolf, participó junto a Stephen G. Cecchetti y Mariona Vicens en un debate sobre la transformación del dinero en la era digital.
Los expertos analizaron el impacto de las criptomonedas, las stablecoins y los proyectos de monedas digitales de bancos centrales en un mercado global. En ese contexto, Estados Unidos, China y Europa avanzan con estrategias diferentes. El debate subrayó la dependencia europea de infraestructuras de pago externas y la necesidad de reforzar la autonomía estratégica también en el ámbito financiero.
El conjunto de la jornada dejó una idea común: Europa se encuentra en un punto de inflexión en el que la energía, la industria, la tecnología y las finanzas están redefiniendo su posición en el mundo, con la integración financiera como una de las decisiones estructurales clave para su futuro competitivo.
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