Un estudio relaciona el uso de pantallas con el riesgo de TDAH

octubre 6, 2026
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Nerea Martín Calvo.
Nerea Martín Calvo.

Una investigación de la Universidad de Navarra vincula la exposición prolongada a los dispositivos tecnológicos con un aumento en el riesgo de TDAH.

Redacción

Los niños que pasan dos o más horas diarias ante las pantallas tienen el doble de probabilidades de mostrar síntomas compatibles con un posible trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Así lo demuestra una investigación desarrollada por la Universidad de Navarra con el apoyo de la Fundación Mapfre. El trabajo se ha enmarcado en el Proyecto SENDO, una cohorte pediátrica que analiza el impacto del estilo de vida en la salud infantil.

Además, el consumo elevado de alimentos ultraprocesados empeora las puntuaciones en conducta y capacidad de atención. En España, este trastorno del neurodesarrollo afecta actualmente a entre el 5 y el 7% de la población infantil.

Factores modificables y hábitos digitales

"El TDAH tiene un origen complejo con factores genéticos y neurobiológicos, pero también influyen los hábitos del entorno", ha señalado la investigadora del Instituto de Nutrición y Salud de la Universidad de Navarra, Nerea Martín Calvo. La especialista ha explicado que han analizado si la alimentación y las pantallas aumentan el riesgo de TDAH en los menores. Al tratarse de un estudio observacional, los resultados no establecen una relación de causa y efecto directa. Sin embargo, permiten evaluar la secuencia temporal de los hábitos antes de la aparición de los síntomas.

"La relevancia de estos resultados reside en que la alimentación y las pantallas son aspectos sobre los que las familias pueden actuar", ha destacado la médica de la Fundación Mapfre, Eva Arranz. Por este motivo, promover hábitos saludables ayuda a favorecer el bienestar infantil integral.

Metodología y seguimiento del estudio

La investigación ha seguido a 568 niños de entre 4 y 5 años durante un periodo de dos años. Los padres completaron cuestionarios detallados sobre la dieta, el sueño y el sedentarismo de sus hijos. Para medir los resultados, el equipo utilizó herramientas como el cuestionario SDQ y la escala DuPaul. Ambos instrumentos permiten realizar un cribado adecuado, aunque no sustituyen a un diagnóstico clínico formal.

El informe revela que dos horas diarias frente a los dispositivos duplican la posibilidad de mostrar este perfil conductual y elevan el riesgo de TDAH. De forma paralela, los ultraprocesados supusieron el 37% de la ingesta energética media de los niños analizados. Los menores con mayor consumo de estos productos obtuvieron peores resultados en hiperactividad, atención y relaciones sociales.

"Estos resultados muestran la importancia de incorporar la alimentación y los hábitos digitales a la valoración del bienestar infantil", ha concluido Martín Calvo.

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