La falta de visión estratégica y de inversión en los últimos años sitúan a la compañía en una posición crítica.
Carla Roigé
La velocidad a la que avanza la tecnología plantea un reto en el que solo habrá espacio para los mejores. La falta de inversión en infraestructuras esenciales en los últimos años ha dejado a Telefónica en una situación de desventaja en un mercado que ya es global.
Mientras Telefónica y otros operadores que utilizan la misma infraestructura en España tienen su red de fibra colgando de postes, no solo en zonas rurales sino también en municipios de casi cien mil habitantes, Starlink gana mercado a gran velocidad y ofrece conectividad por satélite.
Starlink es una compañía de Elon Musk. Más allá de la controversia que genera su figura, ha demostrado capacidad de anticipación. Apostó por el vehículo eléctrico antes que la mayoría. Ahora despliega satélites que ofrecen cobertura estable allí donde las infraestructuras terrestres fallan o ni siquiera llegan.
La fidelidad a una compañía desaparece si un barrio entero queda incomunicado durante tres días porque una grúa que circula por una avenida arranca un cable de fibra colgado de un poste. Así de simple. Así de rudimentario. Así de frágil.
Hoy las telecomunicaciones son un servicio esencial y deberían tratarse como tal. Sin conectividad, a diferencia de otros tiempos, millones de personas no pueden trabajar ni estudiar. Tampoco comunicarse, informarse o acceder al entretenimiento.
Mientras aquí aún debatimos cómo soterrar líneas de fibra, en otras partes del mundo ya se despliegan constelaciones de satélites para garantizar conectividad global.
El nuevo equipo liderado por Marc Murtra vende activos internacionales y reorganiza la compañía en un intento de ganar foco estratégico. La incógnita es si llegará a tiempo. Los accionistas esperan resultados. Los consumidores, menos pacientes, exploran alternativas.
Telefónica acumula retrasos en inversión y falta de visión estratégica. Algo ha fallado en el gran gigante español, anclado durante años en los servicios tradicionales que en su día funcionaron. Llegó tarde a la voz IP mientras operadores más pequeños ganaron cuota de mercado. Ha diversificado hacia la oferta de entretenimiento y alianzas como la de Prosegur en seguridad. Pero mientras amplía su catálogo, su infraestructura sigue siendo vulnerable. Entretanto, parte esencial de su servicio cuelga de un hilo.