Ndongo, activista ultraderechista acreditado como periodista, revienta otra rueda de prensa. Las asociaciones profesionales exigen al Congreso que actúe ante el uso fraudulento de credenciales.
Judith Victoria Cherquis
El pasado lunes 13 de mayo, la sala de prensa del Congreso volvió a ser escenario de un episodio de agravio a los periodistas. Durante la comparecencia de la portavoz de Sumar, Verónica Martínez Barbero, el activista ultraderechista Bertrand Ndongo interrumpió el acto sin turno de palabra y con actitud agresiva. En respuesta, la mayoría de los periodistas presentes abandonaron la sala en señal de protesta. No era la primera vez, pero sí un punto de inflexión.
Según la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP), estos actos se repiten de forma muy seguida desde hace meses. De hecho, siempre protagonizados por individuos con acreditación de prensa que utilizan ese acceso privilegiado para alterar el trabajo informativo. La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) respaldó de inmediato el comunicado de la APP, y ambas entidades han exigido medidas urgentes.
Un perfil ajeno al periodismo
Bertrand Ndongo es conocido en redes por su discurso agresivo, su vinculación con la extrema derecha y sus ataques a periodistas, especialmente mujeres. Figura en listas electorales de VOX y ha sido impulsado desde entornos digitales ultraconservadores. No tiene formación ni trayectoria periodística, pero dispone de acreditación oficial para asistir a ruedas de prensa parlamentarias, lo que le permite intervenir, interrumpir y generar enfrentamientos desde dentro del Congreso.
Denuncia unánime del sector profesional
La APP y la FAPE alertan del daño que este fenómeno causa al periodismo parlamentario. Consideran intolerable que se otorguen credenciales a activistas cuya finalidad no es informar, sino boicotear. El resultado es una distorsión del debate público, una amenaza al derecho a la información y una creciente inseguridad en un espacio que debería garantizar la neutralidad, el respeto y la profesionalidad.
En su comunicado conjunto, ambas organizaciones recuerdan su interlocución permanente con los grupos parlamentarios y han propuesto reformar el Reglamento del Congreso para establecer criterios claros en la concesión de acreditaciones. La medida incluye la creación de un Consejo Consultivo de Comunicación Parlamentaria, en el que participen tanto la APP como la FAPE, con el objetivo de proteger el ejercicio informativo en las instituciones.
El silencio político del PP y el respaldo de VOX
Ni el Partido Popular ni VOX han condenado públicamente los hechos. Según la APP, el PP ha optado por el silencio, mientras que VOX mantiene su apoyo explícito a Ndongo y a otros activistas con perfil similar. Ambas formaciones invocan la libertad de prensa, pero los profesionales lo interpretan como una coartada que normaliza el acoso y desdibuja los límites entre activismo y periodismo.
“No se trata de censura, sino de garantizar un ejercicio profesional, libre y digno de la información”, recalcan desde la APP. Y añaden: “La censura es imponer silencio al periodista. Esto es exactamente lo contrario: proteger al periodista del ruido interesado que busca impedir que la ciudadanía reciba información veraz”.
Cuando la prensa dice basta
La protesta del lunes no fue solo una reacción espontánea. Fue un mensaje rotundo: los periodistas parlamentarios no están dispuestos a tolerar más el uso fraudulento de las acreditaciones ni la manipulación del espacio informativo con fines políticos. Reclaman respeto, seguridad y mecanismos que impidan el deterioro del derecho a informar, pilar esencial de cualquier democracia.