Mercedes Benz abre la puerta al negocio de defensa

agosto 18, 2026
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Mercedes-Benz estudia ampliar su actividad al sector de defensa.

Judith Victoria Cherquis

Mercedes-Benz estudia entrar con mayor fuerza en el negocio de defensa. Su consejero delegado, Ola Källenius, reconoció en una entrevista con The Wall Street Journal que la compañía analiza esta posibilidad si encuentra un modelo comercial viable que contribuya a reforzar las capacidades de defensa de Alemania y Europa.

Källenius considera que «el mundo se ha vuelto más impredecible» y que Europa necesita reforzar sus capacidades militares.

Por ahora, Mercedes no ha firmado contratos para fabricar vehículos militares ni ha creado una línea específica de producción. Sin embargo, la compañía ya ha dado algunos pasos en esa dirección.

Mercedes ya trabaja en vehículos para defensa

En junio, Mercedes-Benz firmó un memorando de entendimiento con Tytan Technologies para desarrollar plataformas móviles destinadas a sistemas de defensa contra drones. El proyecto utiliza vehículos Mercedes Clase G y Sprinter como plataformas para integrar esta tecnología. La compañía alemana actúa como proveedor del vehículo y no como integrador del sistema de armas.

Además, Mercedes ya tiene experiencia en el ámbito militar. La Clase G se utiliza desde hace décadas en las fuerzas armadas de distintos países. La Bundeswehr cuenta con versiones militares de este todoterreno.

La actividad de defensa todavía representa menos del 1% de las ventas totales de Mercedes-Benz. Sin embargo, la compañía considera que puede convertirse en un área estratégica de crecimiento.

KNDS busca fábricas para fabricar más tanques

El movimiento coincide con la búsqueda de capacidad industrial de KNDS, fabricante francoalemán de carros de combate como el Leopard 2.

Su consejero delegado, Jean-Paul Alary, ha confirmado que la empresa busca capacidad adicional en otros sectores industriales para aumentar la producción de vehículos militares. Entre las compañías con las que ha mantenido conversaciones figura Mercedes-Benz.

Una de las posibilidades pasa por utilizar la planta de Ludwigsfelde, en Alemania. Sin embargo, esto no significa que Mercedes vaya a fabricar tanques. Por ahora, no existe un acuerdo para producirlos.

La posibilidad resulta relevante porque la industria del automóvil dispone de fábricas, trabajadores especializados y cadenas de producción capaces de asumir grandes volúmenes. Al mismo tiempo, los fabricantes europeos afrontan una etapa complicada por la competencia china, la transición hacia el coche eléctrico y la caída de la demanda en algunos mercados.

La industria del automóvil mira hacia la defensa

Mercedes-Benz no es el único fabricante alemán que estudia esta vía. Volkswagen también analiza el posible uso de algunas de sus plantas para producir vehículos destinados a la defensa.

El contexto favorece este acercamiento. Alemania y otros países europeos preparan un fuerte aumento del gasto militar, mientras los fabricantes de automóviles buscan nuevas oportunidades para sus instalaciones y capacidades industriales.

Källenius insiste en que una eventual actividad de defensa tendría un peso reducido frente al negocio de coches y furgonetas. Aun así, Mercedes considera que sus capacidades para fabricar máquinas de precisión a gran escala pueden tener una aplicación en este sector.

Así, Mercedes no está a punto de convertirse en un fabricante de tanques. Pero la defensa ya aparece como una nueva oportunidad de negocio para el gigante alemán del automóvil, justo cuando Europa necesita producir más equipamiento militar y su industria automovilística busca nuevas vías de crecimiento.

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