El uso espontáneo de la inteligencia artificial para salud mental se ha convertido en una realidad emergente entre los menores de veinte años.
Eva Marabotto
La inteligencia artificial generativa ya forma parte de la vida cotidiana de muchas personas. Muchos ciudadanos buscan apoyo ante malestares emocionales en la tecnología actual. Un estudio liderado por la investigadora Anna Huguet ha analizado esta tendencia reciente. La experta pertenece al Departamento de Psicología de la Universitat Rovira i Virgili. El trabajo se ha publicado en la revista científica Journal of Public Health.
La investigación parte de una realidad cada vez más presente en la sociedad. Muchas personas recurren a herramientas digitales para buscar información o para ordenar ideas. El sistema ChatGPT no es una herramienta diseñada específicamente para hacer terapia. Tampoco dispone de validación clínica como recurso sanitario. Sin embargo, su disponibilidad inmediata y la facilidad de uso facilitan este fenómeno.
Datos del uso de la tecnología en el bienestar emocional
El estudio se realizó en dos fases diferenciadas. En primer lugar, los investigadores entrevistaron a doce estudiantes universitarios. A partir de estas entrevistas, el equipo elaboró un cuestionario de 19 preguntas concretas. Esta encuesta fue respondida por 500 personas catalanohablantes de 16 años o más.
Los resultados muestran que el uso general de la herramienta está muy extendido. Un 74,6% de los participantes la había utilizado alguna vez. Sin embargo, el empleo de la inteligencia artificial para salud mental es mucho más limitado. En concreto, el 17,2% de la muestra total la consultó para gestionar su bienestar emocional.
Las consultas más habituales estaban relacionadas con el estrés y la ansiedad. Estos problemas aparecieron en el 64% de los casos analizados. También eran frecuentes los conflictos en las relaciones personales. Las cuestiones vinculadas al crecimiento personal ocuparon el tercer lugar en las respuestas.
Beneficios percibidos y riesgos de las consultas digitales
La percepción sobre la utilidad de este recurso es ambivalente. El 55,8% consideraba que la herramienta las había ayudado de manera moderada o alta. Por el contrario, un 38,4% afirmaba que solo obtuvo ayuda ocasional. La función más habitual era obtener consejos o estrategias para regular las emociones.
El uso de la tecnología disminuye claramente con la edad. Los grupos más jóvenes tienen la herramienta mucho más incorporada. El 39,5% de los adolescentes de entre 16 y 19 años utilizó el chat para gestionar aspectos emocionales. Los participantes identifican sobre todo ventajas prácticas como la rapidez y la disponibilidad de 24 horas.
La principal barrera es la incertidumbre sobre la fiabilidad de las respuestas. “Los resultados que hemos obtenido sugieren que ChatGPT puede actuar como un recurso complementario y de primer acceso para preocupaciones cotidianas relacionadas con el bienestar emocional, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes”, afirma Huguet. La investigadora también advierte de que “no se puede considerar un sustituto de la atención profesional”.
Por su parte, el coinvestigador Llorenç Díaz apunta la necesidad de promover un uso informado. “Si cada vez más personas, especialmente jóvenes, las utilizan para hablar de preocupaciones emocionales, habrá que explicar bien sus posibilidades y sus límites”, añade Díaz. Los autores concluyen que el fenómeno debe abordarse con prudencia y con evidencia científica.
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