La Campaña Contra el Ruido propone mitigar los efectos de esta contaminación en la salud.
Eva Marabotto
La contaminación sonora constituye una amenaza ambiental silenciosa y persistente en la sociedad actual. Este problema deteriora progresivamente la salud física y mental de gran parte de la población. Muchos ciudadanos perciben el ruido como una molestia puntual y sin importancia. No obstante, su impacto real ocurre mediante la acumulación constante de energía sonora en el organismo.
De ahí la importancia de la Campaña Contra el Ruido, una iniciativa de AECOR (Asociación Española para la Calidad Acústica) FACUSPAT (Federación de Asociaciones Contra la Contaminación Acústica y en Defensa del Patrimonio Histórico), FACR (Federación de Asociaciones contra el Ruido), AICE (Federación Asociaciones Implantados Cocleares de España) y JCR (Juristas contra el Ruido).
La evidencia científica actual confirma que el ruido sostenido activa múltiples sistemas biológicos de forma simultánea. Este fenómeno coloca al cerebro en un modo de alerta constante. Como consecuencia, las personas experimentan mayor fatiga mental, estrés fisiológico y alteraciones frecuentes del sueño.
Riesgos para la salud y grupos vulnerables
La Campaña Contra el Ruido advierte que la exposición continua altera nuestra fisiología básica. El impacto resulta especialmente grave en menores, personas mayores y colectivos vulnerables. Los niveles elevados de ruido favorecen la liberación sostenida de hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina, en el torrente sanguíneo.
Estos procesos biológicos aumentan la irritabilidad y el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares a largo plazo. La pérdida auditiva irreversible y los acúfenos también aparecen como daños frecuentes en quienes soportan altos niveles de decibelios. Además, el ruido excesivo limita el disfrute del espacio urbano y reduce la calidad de vida general de los vecinos.
El marco jurídico frente a la contaminación
Los valores límite actuales funcionan únicamente como herramientas administrativas para gestionar el riesgo ante las autoridades. Estas cifras no garantizan la seguridad real del individuo ni reflejan su interacción específica con el entorno. Los ciudadanos necesitan modelos de evaluación basados en el impacto biológico y no solo en la energía acústica medida.
En ese sentido,Yomara García Viera, portavoz de la iniciativa, subraya la necesidad de un cambio profundo en la gestión ambiental actual. "El desafío actual no consiste solo en fijar límites más bajos, sino en avanzar hacia modelos de evaluación capaces de diferenciar qué tipo de ruido está presente y cuál es su impacto real sobre la salud".
La normativa vigente debe alinearse estrictamente con la Constitución Española en sus artículos 43 y 45. La jurisprudencia del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional reconoce que el ruido continuado puede vulnerar derechos fundamentales. Por ello, la Campaña Contra el Ruido hace un llamamiento urgente a las instituciones y a la responsabilidad individual para transformar nuestro entorno sonoro.
Este es el vídeo de la Campaña Contra el Ruido 2026.