Según Adecco España, más de un tercio de los trabajadores padece síndrome postvacacional al volver de las vacaciones.
Redacción
Más del 35 % de los trabajadores en España padece síndrome postvacacional al reincorporarse a sus puestos tras las vacaciones de verano, según un estudio de Adecco España. Esta afección provoca un impacto emocional directo en la plantilla. Asimismo, genera una notable caída en la productividad laboral. Las empresas registran un pico de bajas voluntarias en las primeras semanas de septiembre.
Los análisis del Hospital Clínic de Barcelona señalan la presencia de síntomas físicos y psicológicos. Entre ellos destacan la astenia (sensación de cansancio extremo), el insomnio, la irritabilidad y la dificultad de concentración. Este periodo de adaptación suele prolongarse de 10 a 14 días. Sin embargo, la falta de gestión en las organizaciones puede desencadenar estrés crónico o depresión.
El descanso y la vuelta a la actividad
El descanso estival permite analizar la satisfacción laboral de los empleados. De este modo, muchos profesionales se replantean su futuro en la compañía. Durante las vacaciones se reduce el nivel de cortisol en el cerebro. La vuelta abrupta a la rutina eleva los niveles de agobio de forma drástica.
"El fenómeno de 'La vuelta al cole' en adultos funciona como un espejo frente al clima organizativo y al propósito profesional", explica Luciane Rabello, fundadora de la consultora TalentSphere People Solutions, firma especializada en la gestión de talentos multiculturales y desarrollo de negocios internacionales. Además, la experta advierte sobre el coste de una mala transición. "El trabajador llega a la conclusión de que el coste emocional de su empleo actual supera la compensación económica", añade Rabello.
Claves para prevenir el síndrome postvacacional
Las compañías cometen el error de saturar los correos e imponer reuniones clave el primer día. Esta exigencia del máximo rendimiento desde el inicio favorece la pérdida de talento. Por este motivo, los especialistas aconsejan aplicar medidas concretas para frenar el síndrome postvacacional.
"Exigir un rendimiento del 100 % en la primera semana de septiembre puede ser una receta segura para el agotamiento precoz y la pérdida prematura de talentos estratégicos", señala Rabello.
Frente a esta situación, la consultora TalentSphere People Solutions propone establecer un plan de reincorporación progresiva. Resulta conveniente evitar entregables críticos durante los dos primeros días. Del mismo modo, la flexibilidad horaria o el modelo híbrido ayudan a suavizar la transición personal.
Asimismo, conviene revisar las expectativas con reuniones individuales orientadas al bienestar antes de exigir objetivos. Fomentar pausas saludables consolida una cultura de desconexión real en la jornada. Con este enfoque se minimiza la incidencia del síndrome postvacacional.
"Las organizaciones que consideran la salud mental como una variable estratégica no solo reducen el absentismo en septiembre, sino que convierten la vuelta de las vacaciones en una oportunidad para fomentar el compromiso y la renovación con sus equipos", concluye Rabello.
Por su parte, el doctor Miguel Marcos, director médico y jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Málaga, recomienda entender la vuelta a la rutina como una oportunidad para recuperar hábitos saludables y mantenerlos durante el resto del año.
"No existen medidas mágicas. Lo importante es recuperar, poco a poco, los buenos hábitos de alimentación, descanso y ejercicio físico y mantenerlos en el tiempo", señala el especialista.
Recuperar los horarios
Uno de los principales cambios durante las vacaciones afecta al descanso. Nos acostamos y levantamos más tarde y desaparecen buena parte de los horarios que organizan nuestra vida cotidiana.
Por ello, en los últimos días de vacaciones es recomendable adelantar progresivamente la hora de acostarse y de levantarse, en lugar de esperar al primer día de trabajo para recuperar de golpe el horario habitual.
En adultos, el objetivo debe seguir siendo dormir alrededor de siete u ocho horas, procurando además cenar de forma ligera y aproximadamente dos horas antes de irse a dormir.
Esta adaptación progresiva puede ayudar a reducir el cansancio de los primeros días y hacer menos brusco el regreso a las obligaciones laborales y familiares.
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