CIRSA un valor aciago en Bolsa. Entre el pudor ético y una recelosa liquidez.

enero 21, 2026
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Cirsa no logra consolidar su cotización, lastrada por el rechazo de muchos fondos al sector del juego y un free float reducido.

José Justo.

Dos meses después de la salida a Bolsa de Cirsa, el verano pasado, calificamos en INFOPERIODISTAS la operación como decepcionante. Sobre todo al calor de los cantos de sirena de entidades financieras que le atribuían una cotización objetiva de hasta un 40 % más sobre su precio final de salida, que fue de 15 €.

Todo ello se vio agravado por el hecho de que las entidades colocadoras de este gigante del juego anunciaron haber recibido una demanda tres veces superior al número de acciones finalmente admitidas a cotización en el parqué, aluvión de demanda que se esfumó totalmente a los pocos compases de la cotización efectiva.

Hoy, con la perspectiva de más de medio año de vida bursátil, constatamos numerosas incertidumbres en torno a este valor. En primer lugar, sobre Cirsa pesa un factor silencioso pero decisivo: un veto ético al juego. Según una encuesta de Morgan Stanley, el 69 % de los fondos de inversión globales que excluyen el juego lo hacen por motivos sociales. Este trasfondo de prevención ético-inversora podría proyectarse negativamente a lo largo de todo el futuro recorrido de sus acciones.

En segundo lugar, y no menos relevante, el fondo estadounidense Blackstone, propietario de la compañía desde su compra a Manuel Lao en 2018, ha colocado en el mercado, hasta ahora, solo poco más del 20 % del capital, lo que significa que los demás accionistas minoritarios navegan en un mercado con poca liquidez, esto es, con un capital flotante (free float) muy reducido, al albur de los designios del socio único totalmente mayoritario.

Con estos mimbres, la cotización resulta fácilmente influenciable. Como muestra, un botón. Tras debutar a 15 € y registrar un ascenso moderado en los primeros días, la acción fue cayendo hasta los 12,92 €. Pero al cierre del año, imaginamos que a modo de felicitación navideña, o bien de apunte contable, protagonizó una subida hasta los 14,8 € -prácticamente su precio de salida- el día 31 de diciembre, para empezar nuevamente los descensos exactamente al día siguiente.

En el sector financiero se da por hecho que la intención de Blackstone es ir colocando progresivamente nuevos paquetes de acciones en el mercado, siempre que esto no afecte muy directamente a la cotización y que esta se mantenga en el entorno, algo arriba o algo abajo, de su precio de salida.

Los futuros accionistas pueden ver esta intención con cierta cautela sobre sus efectos en la cotización, especialmente cuando el pasado día 5 de enero venció la obligación que Blackstone asumió, en el folleto de la OPV, de no vender acciones en los primeros 180 días de negociación. Se abre la veda.

El equipo de alta dirección de Cirsa, unos diez ejecutivos, fue obsequiado, como regalo de la salida a Bolsa, con un bonus en acciones valorado en unos 90 millones de euros. Joaquim Agut, su presidente, sería el principal agraciado por un valor de 34 millones de euros. Hasta el próximo mes de julio no pueden vender estas acciones, pero no es desdeñable pensar que algunos de ellos monetizarán entonces alguna parte de este regalo.

El conjunto de salvedades e incertidumbres que se cierne sobre el atractivo de las acciones de Cirsa, que trasiegan a pequeña escala por un mercado libre pero para ellos constreñido, no dan a día de hoy unas perspectivas muy halagüeñas a su cotización.

 

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