Una investigadora del IISPV alerta sobre las enfermedades que acarrea la exposición a la nicotina en menores.
Eva Marabotto
La Universidad Rovira i Virgili y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) continúan con la búsqueda de los efectos que producen las sustancias tóxicas del tabaco, sobre todo en la población infantil. Con motivo de la celebración del Día Mundial Sin Tabaco, Noelia Ramírez, investigadora del IISPV, ha presentado los resultados más recientes de sus estudios en una charla en el Hospital Sant Joan de Déu.
Ramírez destaca que es fundamental tener en cuenta los efectos nocivos de la exposición a la nicotina. Especialmente en el caso de los menores de 5 años. En este sentido, explica que la exposición al humo de tabaco residual, también llamado de tercera mano, supone un peligro especialmente para los más pequeños. Habitualmente suele subestimarse por parte de progenitores y estamentos públicos. "Esta vía de exposición todavía no es suficientemente conocida. Las sustancias tóxicas que conforman este humo residual se quedan, también, en objetos y superficies de mobiliario, así como la ropa y el cabello", precisa. Además Ramírez subraya que es importante proteger la salud de la población, sobre todo la infantil, con medidas preventivas, educativas y legislativas.
Las políticas antitabaco han reducido la exposición a este humo en los espacios públicos. Pero, según Ramírez, muchos niños siguen todavía expuestos en casa y espacios exteriores.
Mayor riesgo de enfermedades respiratorias
El impacto de este tipo de humo se traduce, en el caso de los más vulnerables, como los niños y niñas, en alteraciones del crecimiento. También en un mayor riesgo de enfermedades respiratorias, malformaciones congénitas no cromosómicas (en caso de una exposición en la gestación) y caries dentales y enfermedades como otitis recurrentes, entre otras afectaciones.
Según la especialista, el humo residual persiste, reacciona con otras sustancias del ambiente y cuesta eliminarlo. Esto se da porque las sustancias tóxicas resisten una limpieza superficial, como la ventilación. También quedan partículas en movimiento, dependiendo de las temperaturas o flujos de ventilación. Además, cuando interactúan con una persona, ésta también puede repartir en otros rincones estas sustancias.
Cómo prevenir los efectos del humo residual
Algunos de los consejos preventivos para evitar la presencia prolongada del humo de tercera mano son:
- limitar los espacios donde se fuma.
- limpiar a fondo donde se haga, teniendo en cuenta materiales como alfombras y cortinas.
- llevar en el caso de los fumadores, especialmente si tienen contacto con los más pequeños, una limpieza profunda y cuidadosa de manos, boca y ropa.
En este enlace se pueden conocer todas las investigaciones del IISPV, incluida la que alerta sobre la exposición a la nicotina de menores de 5 años.