Aldeas Infantiles SOS apoya a los niños en la ‘vuelta al cole’ en un contexto de desigualdad.
Eva Marabotto
Más de 2,7 millones de niños y adolescentes afrontan el regreso a las aulas en riesgo de pobreza y exclusión social. Así lo advierte Aldeas Infantiles SOS en su campaña de inicio de curso. La organización recuerda que el gasto medio por estudiante supera los 422 euros, un récord histórico.
Ese aumento, del 1,59 % respecto al año anterior, se debe al encarecimiento de libros, uniformes y licencias digitales. Esto agrava la brecha tecnológica. Para los hogares vulnerables, la “vuelta al cole“ es un reto que va más allá de los libros y el material.
Desigualdad y exclusión social
Las familias afectadas también lidian con la falta de conectividad, el acceso limitado a dispositivos y la conciliación laboral complicada. En algunos casos, incluso con la dificultad de cubrir necesidades básicas como la alimentación.
“Esta realidad compromete gravemente el derecho a recibir una educación de calidad”, advierte la organización. Según el comunicado, muchos niños quedan fuera de actividades extraescolares, culturales y deportivas. Esto incrementa la desigualdad y reduce sus oportunidades de integración social.
En consecuencia, se registran peores resultados académicos, más absentismo y mayores tasas de abandono escolar temprano. También aumenta la probabilidad de repetir curso. Por eso, Aldeas Infantiles SOS apoya a los niños en la “vuelta al cole“ con recursos y acompañamiento.
Centros de Día y apoyo integral
La organización atiende a 4.284 niños y adolescentes y a 1.438 familias en 32 Centros de Día en toda España. Estos centros funcionan en comunidades como Cataluña, Galicia, Madrid, Andalucía, Aragón, Canarias y Baleares, entre otras.
Allí, Aldeas Infantiles SOS entrega libros, ropa y material escolar. En casos críticos, también alimentos y artículos de primera necesidad. La salud mental de los menores es otra prioridad clave. “Nuestro objetivo es que todos tengan las mismas oportunidades de aprendizaje”, señala la entidad.
Por las tardes, los niños reciben refuerzo escolar, meriendas, talleres y acceso a dispositivos digitales. Por las mañanas, las familias encuentran formación en habilidades parentales, alfabetización digital y búsqueda de empleo. Equipos multidisciplinares, junto con voluntarios, hacen posible este trabajo.
Educación infantil como base del futuro
Aldeas Infantiles SOS también gestiona cinco Centros de Educación Infantil en ciudades como Cuenca, Granada, Madrid, Tenerife y Zaragoza. Atienden a 278 pequeños de 0 a 3 años y apoyan a 242 familias.
En estas aulas conviven niños de familias vulnerables con otros que necesitan conciliar vida laboral y familiar. Esa diversidad fomenta la integración y ofrece un entorno inclusivo. La organización aplica metodologías innovadoras como la Disciplina Positiva y la estimulación multisensorial.
En palabras de la entidad, “la educación infantil es un vehículo compensatorio para quienes crecen en situación de vulnerabilidad”. De este modo, Aldeas Infantiles SOS apoya a los niños en la “vuelta al cole“ y refuerza las bases de su desarrollo integral.