Una exempleada de una subcontrata de TikTok en Barcelona denuncia daños psicológicos tras moderar contenidos violentos y sexuales sin formación adecuada.
Judith Victoria Cherquis
La Vanguardia destapa una querella contra TikTok en Barcelona
Una información de La Vanguardia recoge una querella criminal presentada por una moderadora de contenido. La denuncia se dirige contra Majorel SP Solutions, subcontrata de TikTok en Barcelona, y contra tres responsables directos. La trabajadora denuncia graves daños psiquiátricos tras su labor. Su salario era de 1.430 euros brutos al mes. Además, la querella incluye seis documentos y un vídeo que detallan las instrucciones internas. Según la denuncia, el nivel de control resulta muy bajo.
Normas internas que permiten contenido extremo según la denuncia
La querella sostiene que los moderadores recibían la consigna de tolerar vídeos virales con simulaciones de suicidio. También indica que aceptaban contenidos donde los usuarios se exponían a accidentes o a la muerte. Por ejemplo, el texto describe vídeos con autolesiones o menores que simulaban suicidio. Asimismo, señala que no se eliminaban contenidos con consumo de drogas, sustancias químicas u objetos peligrosos.
Menores sexualizados y promoción encubierta
Por otro lado, la denuncia afirma que los moderadores debían dejar pasar vídeos de menores con bailes sensuales o textos explícitos. Incluso menciona prácticas como danza en barra, uso de tacones o escenas fetichistas. Además, la querella apunta a la promoción encubierta de OnlyFans. También indica que se publicaban vídeos pornográficos si el moderador consideraba que la persona parecía mayor de edad.
Según la denuncia, también se toleraban prácticas sexuales violentas. Incluso recoge la presencia de vídeos de acoso sexual a menores o relacionados con pornografía infantil. Asimismo, la querella describe contenidos de acoso escolar, peleas o discursos de odio. También incluye vídeos sobre trastornos alimentarios como bulimia o anorexia.
Pruebas aportadas y perfil de la denunciante
La querella aporta un vídeo en el que se muestra una decapitación. La denunciante es una mujer de 49 años. Trabajaba con contenido en portugués dirigido a Brasil y Portugal. En la actualidad, ya no trabaja en la empresa y sigue tratamiento psiquiátrico. La denuncia también se dirige contra TikTok Technology Limited en Irlanda y TikTok Information Technologies Spain.
Falta de formación y riesgos ocultos
La trabajadora comenzó en 2018 con contrato temporal. En 2021 obtuvo contrato indefinido. Solo exigían dominio de portugués e inglés. Sin embargo, la denuncia sostiene que la empresa no informó sobre los riesgos psicológicos. Tampoco ofreció formación en prevención laboral. El contrato figuraba como teleoperadora. Además, la querella afirma que la empresa ocultó la naturaleza real del trabajo. Tampoco advirtió sobre la exposición constante a contenido violento. La jornada era de ocho horas. Disponía de cinco minutos de descanso por hora y 25 minutos para comer. No podía levantarse durante periodos de 55 minutos. Los descansos se controlaban al segundo. Según la denuncia, tampoco podía solicitar pausas tras ver contenido especialmente impactante.
Cambios tardíos en el apoyo psicológico
En 2025, la empresa introdujo 30 minutos de apoyo psicológico dentro de sus servicios de bienestar. Este cambio llegó tras años de denuncias en el sector. En 2023, La Vanguardia publicó reportajes sobre problemas de salud mental en moderadores en Barcelona. Este caso no es aislado. Investigaciones de medios como El País han documentado situaciones similares en equipos de moderación.
En esos casos, trabajadores denunciaron exposición a contenido extremo como decapitaciones, suicidios o abusos. En algunos escenarios, aparecieron trastornos graves como estrés postraumático.
Además, la Inspección de Trabajo ha analizado las condiciones laborales en este sector. Las críticas se centran en la falta de apoyo psicológico y en la presión para revisar grandes volúmenes de contenido. Este escenario abre un debate más amplio sobre el papel de las plataformas digitales. Por un lado, las empresas deben controlar el contenido. Por otro, los sistemas de moderación generan riesgos para los trabajadores. Además, la tolerancia a ciertos vídeos plantea dudas sobre los límites éticos de estas plataformas.
Impacto moral y consecuencias personales
Muchos contenidos que la empresa consideraba normales chocaban con los valores de la trabajadora. Como resultado, sufrió graves daños mentales. Este caso refuerza una tendencia creciente. Cada vez más moderadores denuncian las condiciones laborales y el impacto psicológico de esta actividad.