La directora, realizadora y guionista Josefina Molina ha fallecido en Madrid a los 89 años.
Judith Victoria Cherquis
Molina es una figura clave en la historia de los medios de comunicación. Hablamos de la primera mujer titulada en Dirección por la Escuela Oficial de Cine, quien desarrolló una trayectoria decisiva en Televisión Española y se convirtió en una referencia para varias generaciones de profesionales del audiovisual.
Su muerte supone la despedida de una de las grandes pioneras de la comunicación audiovisual en España. Aunque su nombre queda asociado a títulos fundamentales del cine español como Función de noche o Esquilache, su legado también resulta imprescindible para entender la evolución de la televisión pública y la incorporación de las mujeres a puestos de dirección y realización.
Con ella desaparece una de las creadoras que más contribuyó a transformar la industria audiovisual española desde una mirada propia, comprometida y profundamente innovadora.
La primera mujer directora de la Escuela Oficial de Cine
Nacida en Córdoba en 1936, Josefina Molina descubrió muy pronto su pasión por el cine. Sin embargo, desarrollar una carrera audiovisual en la España de los años cincuenta y sesenta no resultaba sencillo para una mujer.
Tras insistir para estudiar cine, logró acceder a la Escuela Oficial de Cine. De los 103 aspirantes que se presentaron a las pruebas de acceso, solo ocho consiguieron plaza. Ella fue la única mujer.
A pesar de las dificultades, completó su formación y en 1969 se convirtió en la primera mujer que obtuvo el título de directora realizadora en la institución. Aquel logro marcó un antes y un después para las profesionales del sector. Poco después seguirían sus pasos cineastas como Cecilia Bartolomé y Pilar Miró.
Una pionera en Televisión Española
Si existe un ámbito donde Josefina Molina dejó una huella profunda, ese fue la televisión. Antes incluso de consolidar su carrera cinematográfica, colaboró en Radio Vida con una sección titulada La mujer y el cine dentro del programa Vida de espectáculos. Aquella experiencia ya reflejaba su interés por la divulgación cultural y por la situación de las mujeres en la industria audiovisual.
Posteriormente inició una extensa trayectoria en Televisión Española. Trabajó como ayudante de realización en programas emblemáticos como Estudio 1 y Hora 11. Más tarde asumió la dirección de numerosas adaptaciones dramáticas y literarias que contribuyeron a convertir TVE en una referencia cultural para varias generaciones de espectadores.
Entre sus trabajos destacan las adaptaciones de La metamorfosis de Franz Kafka, Motín de brujas, No puede ser el guardar una mujer y La Lozana Andaluza.
En una época en la que las mujeres apenas ocupaban puestos creativos de responsabilidad, Molina logró abrirse camino y convertirse en una de las realizadoras más respetadas de la televisión pública española.
Teresa de Jesús una serie para la historia
Dentro de su extensa producción televisiva sobresale especialmente Teresa de Jesús, estrenada en 1984.
La serie protagonizada por Concha Velasco se convirtió en uno de los grandes éxitos de TVE y en una de las ficciones históricas más reconocidas de la televisión española. Su calidad artística y su repercusión internacional consolidaron el prestigio de Josefina Molina como directora.
A esta producción se sumaron otros títulos destacados como El camino, basada en la novela de Miguel Delibes, y Entre naranjos, adaptación de la obra de Vicente Blasco Ibáñez.
También firmó la recordada adaptación de Cinco horas con Mario, obra estrechamente vinculada a la carrera de Lola Herrera.
Función de noche y una mirada adelantada a su tiempo
Aunque la televisión ocupó una parte fundamental de su trayectoria, Josefina Molina también dejó una huella imborrable en el cine español.
Su debut llegó con Vera un cuento cruel en 1973, considerada la única película de terror del tardofranquismo escrita y dirigida por mujeres. Más tarde participó en Cuentos eróticos y alcanzó uno de los mayores reconocimientos de su carrera con Esquilache, que obtuvo 12 nominaciones a los Premios Goya.
Sin embargo, su obra más influyente fue Función de noche. Estrenada en 1981, rompió esquemas al mostrar una conversación íntima entre Lola Herrera y Joaquín Dicenta sobre el matrimonio, la desigualdad y las renuncias que muchas mujeres asumían dentro de una sociedad marcada por el patriarcado.
Décadas después, la película mantiene plena vigencia y continúa considerada una de las obras fundamentales del cine español contemporáneo.
Un referente para las mujeres del audiovisual
Josefina Molina no solo abrió puertas a través de su trabajo. También impulsó cambios estructurales dentro de la industria.
Fue una de las fundadoras de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales CIMA, entidad de la que ejercía como presidenta de honor. Desde esa posición defendió la igualdad de oportunidades y la visibilidad de las profesionales del sector.
Su figura resultó decisiva para generaciones de directoras, realizadoras, guionistas y productoras que encontraron en ella un modelo a seguir.
Junto a Pilar Miró y Cecilia Bartolomé formó parte de una generación que desafió las barreras de una industria dominada por hombres y demostró que las mujeres podían liderar grandes proyectos audiovisuales.
Un legado que trasciende el cine
Pocas creadoras españolas desarrollaron una carrera tan amplia y transversal como Josefina Molina. A lo largo de su vida trabajó en radio, televisión, cine, teatro y literatura.
Por ese motivo, su legado trasciende la cinematografía y ocupa un lugar destacado en la historia de los medios de comunicación españoles.
Su obra permanece en algunas de las producciones más importantes de TVE, en películas que siguen formando parte del patrimonio cultural español y en el camino que abrió para que otras mujeres pudieran desarrollar una carrera en el audiovisual sin las barreras que ella tuvo que superar.