Decenas de periodistas que cubren habitualmente el Pentágono rechazaron las normas impuestas y defendieron la libertad.
Judith Victoria Cherquis
Los periodistas dijeron basta
El pasado miércoles, alrededor de cincuenta periodistas que cubren regularmente el Pentágono entregaron sus credenciales y abandonaron el edificio en rechazo a las normas impuestas por el secretario de Defensa Pete Hegseth ya que dichas reglas obligan a los reporteros a obtener aprobación previa antes de divulgar cualquier información, clasificada o pública, y su incumplimiento puede generar expulsión inmediata.
Nancy Youssef, de The Atlantic, dijo: “Es triste, pero estoy orgullosa. La prensa se mantuvo unida”. Heather Mongilio, de USNINews, agregó: “Hoy entregaré mi credencial. La cobertura continuará”. Sus palabras reflejan la esencia del periodismo: la independencia no se negocia.
Los reporteros esperaron hasta las 4 de la tarde, la hora límite fijada por el Pentágono. Entre cajas de documentos, sillas, libros y fotos antiguas que se alineaban en los pasillos, se dirigieron al parking del edificio. La salida fue simultánea, organizada y cargada de simbolismo.
Las condiciones impuestas por Hegseth
Las normas exigen que los periodistas obtengan aprobación previa para cualquier información que deseen divulgar. Deben firmar un documento que reconoce las reglas, moverse solo con escolta dentro del Pentágono y someterse a estrictos controles de seguridad.
Estas medidas concentran el control de la información en la cúpula del Pentágono y limitan la cobertura independiente de la actividad militar estadounidense.
El presidente Donald Trump respaldó públicamente las normas. Dijo: “La prensa es muy problemática para la paz mundial. La prensa es muy deshonesta”. Durante el último año, Trump mantuvo disputas legales con The New York Times, CBS News, ABC News, The Wall Street Journal y Associated Press. Su apoyo refuerza la percepción de los medios como enemigos del poder y legitima la censura.
Jack Keane, general retirado y analista de Fox News, afirmó: “Quieren dar la información ya preparada al periodista. Eso no es periodismo”. Nancy Youssef recalcó: “Aceptar no solicitar información es aceptar no ser periodista”.
Tom Bowman, de NPR, recordó que muchas fuentes dentro del Pentágono creían que los estadounidenses merecían conocer la verdad. Señaló: “Sin periodistas que puedan hacer preguntas, la institución recurrirá solo a publicaciones controladas, videos pulidos y entrevistas complacientes”. (es decir -y esto agregado por la redactora de Infoperiodistas que firma esta información-, propaganda)
Cuando la prensa es enemiga nace la dictadura
El retiro de periodistas del Pentágono es un acto de resistencia frente al control del relato. Solo One America News Network firmó las normas. Otros medios internacionales, como The Guardian y Reuters, se sumaron a la protesta y entregaron sus credenciales en solidaridad. No se confirmó la presencia de periodistas españoles o latinoamericanos entre los que abandonaron la sede, aunque medios latinoamericanos cubrieron ampliamente la protesta.
El mensaje es claro: cuando el poder intenta silenciar la prensa, la democracia retrocede. El control de la información transforma a una institución pública en un instrumento de propaganda.
La cobertura continuará desde fuera
Aunque los reporteros ya no tengan acceso directo al Pentágono, aseguran que la cobertura de asuntos militares continuará desde fuera del edificio. La unidad del gremio, reflejada en la salida conjunta, demuestra que la independencia informativa se ejerce, no se firma.
Bowman enfatizó: “Las fuentes confiables continuarán compartiendo información. Sin preguntas libres, el público solo verá versiones orquestadas. Nadie debería pensar que eso es suficiente”.
Impacto histórico y simbólico
El retiro de los periodistas se convirtió en un acto simbólico de defensa de la democracia. Representa la integridad del periodismo frente a la imposición de normas que buscan controlar la narrativa. La entrega de credenciales no es solo un gesto administrativo. Es un mensaje firme: el acceso privilegiado no reemplaza la verdad, y la censura no puede silenciar la investigación independiente.
Los periodistas demostraron que la vigilancia ciudadana y la libertad de prensa son pilares irrenunciables de la democracia de la que Estados Unidos supo presumir durante décadas. El Pentágono puede cerrar puertas, pero no puede impedir que la información generada por periodistas (mejores o peores, mas o menos alineados al gobierno de turno) llegue al público. Y así debe ser.