Según un estudio de la Universidad de Granada estos conservantes pueden tener impacto en la salud de la población joven.
Eva Marabotto
Los parabenos influyen en el coeficiente intelectual de los niños, según un reciente estudio de la Universidad de Granada. Concretamente, investigadores del grupo ExpoDiet de la Universidad de Granada (UGR) han vinculado la exposición a ciertos conservantes cotidianos con alteraciones en el rendimiento cognitivo infantil. El estudio revela que los parabenos influyen en el coeficiente intelectual de los niños. También, que afecta especialmente a áreas como el razonamiento fluido y la comprensión verbal. Este hallazgo surge tras más de tres décadas de trabajo científico sobre alteradores endocrinos y su impacto en la salud de la población joven en España.
Impacto en la capacidad cognitiva y conductual
La metodología empleada por los científicos consistió en el análisis de muestras de cabello para medir la exposición a largo plazo de los menores a estas sustancias. A través de pruebas estandarizadas de comportamiento y cognición, el equipo detectó que ciertos compuestos como el metilparabeno y el etilparabeno se asocian a puntuaciones más bajas. Los datos sugieren que los parabenos influyen en el coeficiente intelectual de los niños y podrían fomentar conductas agresivas, principalmente en los varones.
"Es importante subrayar que el estudio es observacional, por lo que no permite establecer causalidad", explica Patricia González Palacios, investigadora del Departamento de Nutrición y Bromatología de la UGR. La experta aclara que los resultados son una señal para profundizar en la materia sin generar alarmismo social innecesario. Los investigadores recalcan que estar informados permite a las familias tomar decisiones más conscientes sobre los productos que integran en su vida diaria.
El papel de los conservantes en el consumo
Estas sustancias químicas se utilizan de forma masiva en las industrias cosmética, farmacéutica y alimentaria por su bajo coste y eficacia. Su función principal es detener el crecimiento de microorganismos, lo que permite que champús o cremas se conserven durante meses en condiciones seguras. Sin embargo, su capacidad para interferir con el sistema hormonal ha puesto a estos componentes bajo la lupa de las autoridades reguladoras europeas.
La normativa actual ya prohíbe el uso de algunos tipos de parabenos, mientras mantiene otros bajo límites estrictos de seguridad. La etiqueta "sin parabenos" es hoy un recurso de marketing habitual ante la creciente demanda de productos libres de alteradores endocrinos. Según los responsables del estudio, la evolución de la evidencia científica es clave para reforzar las políticas de prevención y proteger el desarrollo de los más pequeños.
Noticias relacionadas:
Forecaster.Health emite alertas de salud por contaminación del aire
La contaminación genera un retraso en la maduración cerebral del recién nacido