La corporación española solicita a la UER abrir un debate interno sobre la participación de Israel en el festival, en medio de nuevas tensiones políticas, musicales y sociales.
Judith Victoria Cherquis
RTVE ha enviado una carta al director general de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), Noel Curran, para solicitar oficialmente que se abra un espacio de reflexión entre sus emisoras miembros sobre la participación de la televisión pública israelí, KAN, en Eurovisión 2025. La misiva parte de un acuerdo del Consejo de Administración de RTVE, y reconoce tanto el compromiso histórico de España con el certamen como la creciente preocupación social por el contexto internacional.
RTVE no pide la expulsión de Israel, pero sí propone que la UER reconozca que existe un debate real en muchos países —como ocurrió previamente con Rusia— y que se genere un foro interno donde las distintas televisiones puedan expresarse. La propuesta nace tras la fuerte controversia vivida en la edición de 2024.
En la misiva, RTVE reafirma su compromiso con el festival, pero también manifiesta su preocupación ante las críticas recibidas desde distintos sectores de la sociedad civil española. Estas críticas se centran en la situación en Gaza y en la presencia de Israel en el concurso.
La corporación considera que la UER debe reconocer que existe un debate real sobre este tema y facilitar un espacio de reflexión entre sus emisoras miembros.
Eurovisión 2024: cuando la política estalló en el festival
La presencia de Israel en Eurovisión 2024 fue uno de los temas más tensos del evento. La UER aceptó su candidatura pese a estar en curso una ofensiva militar en Gaza, lo que provocó un rechazo masivo. Delegaciones y artistas denunciaron su participación, y el público respondió con abucheos durante los ensayos.
La canción israelí, originalmente titulada "October Rain", fue rechazada por la UER por ser demasiado política. Tras modificar la letra, la nueva versión —"Hurricane"— logró ser admitida. Aun así, la actuación de Eden Golan estuvo rodeada de tensión. Israel debió ser escoltada con seguridad armada, intimidó a otras delegaciones, y su entorno acusó públicamente a periodistas europeos, incluidos españoles.
Hubo hasta 16 delegaciones que presentaron quejas formales por la actitud de la delegación israelí. Algunas portavoces renunciaron a entregar los votos en la gala final como protesta. Francia lanzó un mensaje de condena en directo y la representante de Irlanda no se presentó al ensayo final.
La UER bajo fuego: silencio con Israel, castigo a otros
Mientras ignoraba las presiones por la situación en Gaza, la UER decidió expulsar al representante de Países Bajos, Joost Klein, por un altercado con una trabajadora. Aunque fue absuelto judicialmente, su salida generó más críticas por el doble rasero de la organización.
Esta actitud fue comparada con la decisión de expulsar a Rusia en 2022, tras el inicio de la invasión de Ucrania. La falta de acción con Israel en 2024 fue vista como una contradicción profunda con los principios del festival.
Reformas internas tras la crisis
Después del caos de Malmö, la UER anunció una serie de reformas. Creó un nuevo código de conducta, protocolos de seguridad para delegaciones y artistas, y nombró a un director del festival, Martin Green. Sin embargo, el sueco Martin Österdahl se mantiene como supervisor ejecutivo, a pesar de las críticas generalizadas y los abucheos que recibió durante la gala.
Nuevas controversias en la edición 2025
Eurovisión 2025 ya arrastra nuevas tensiones incluso antes de su celebración en Basilea. La UER ha aprobado la candidatura israelí con la canción "New Day Will Rise", interpretada por Yuval Raphael, superviviente del ataque del 7 de octubre. La letra, con claras referencias a ese atentado, se consideró instrumentalización política del conflicto.
A la vez, ha censurado otras propuestas por motivos mucho más discutibles. Malta debió retirar su canción "Kant", que en maltés significa "cantar", por temor a su malentendido en inglés como palabra ofensiva. La TV maltesa ha calificado la decisión como discriminatoria y puramente lingüística.
También Estonia ha generado polémica con su tema "Espresso Macchiato", que ha causado quejas desde Italia por supuestamente caricaturizar sus estereotipos culturales. La controversia, sin embargo, ha impulsado su popularidad.
El rol de España en el festival
España, como parte del Big Five, tiene un lugar asegurado en la final del certamen y es una de las televisiones que más contribuyen financieramente al festival. Además, Ana María Bordas, directora de contenidos de RTVE y jefa de delegación española, acaba asumir como presidenta del Grupo de Referencia de la UER, el órgano con más peso en la toma de decisiones del certamen.
Su liderazgo refuerza el papel de RTVE como actor central en esta nueva etapa del festival, y le otorga más influencia en el posible cambio de rumbo del certamen.