Estas diferencias provocan más muertes en Europa asociadas al clima, según el ISBGlobal.
Eva Marabotto
El danés Hans Christian Andersen emocionó al mundo con el cuento La niña de las cerillas, en el cual la pequeña protagonista moría de frío en las calles en una Nochebuena. Más de un siglo y medio más tarde, un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona logra cuantificar que la desigualdad económica aumenta la mortalidad por el clima.
Este reciente estudio científico cuantifica por primera vez el peso de la inequidad socioeconómica en los fallecimientos vinculados a las temperaturas en la población europea. Los investigadores analizaron datos diarios de más de 161 millones de muertes entre los años 2000 y 2019. El trabajo se realizó dentro del marco del proyecto EARLY-ADAPT del Consejo Europeo de Investigación.
Las regiones con mayor brecha económica muestran una vulnerabilidad superior ante los efectos del frío y del calor. Por el contrario, los territorios con un mayor Producto Interior Bruto presentan un riesgo más elevado ante las altas temperaturas. Los expertos asocian este hecho al impacto de la urbanización y al fenómeno conocido como isla de calor urbana.
Factores de riesgo social
La pobreza energética y las malas condiciones de las viviendas aumentan el peligro para los ciudadanos vulnerables. El menor acceso a los servicios sanitarios también influye de manera directa en las estadísticas de fallecimientos. Los indicadores de privación material demuestran que la desigualdad aumenta la mortalidad por el clima de forma constante en el continente.
Las diferencias en la vivienda modulan la respuesta de la población ante la exposición térmica. La falta de aislamiento adecuado en los hogares agrava los efectos de las bajas temperaturas durante los meses de invierno. Los recursos económicos de cada territorio determinan la capacidad de adaptación de sus ciudadanos frente a las crisis climáticas actuales.
Impacto de la riqueza urbana
"Analizamos datos diarios de mortalidad en 32 países europeos", explica Blanca Paniello-Castillo, investigadora en el Instituto de Salud Global de Barcelona y autora principal del estudio. La experta añade que el objetivo era evaluar cómo los indicadores modifican la relación entre temperatura y fallecimientos. Según su equipo, las áreas con mayor PIB per cápita logran protegerse mejor del frío pero sufren más con el calor.
"Nuestros resultados permiten evaluar y reforzar cómo se incorporan los factores socioeconómicos en las políticas de adaptación", afirma Joan Ballester, investigador principal del proyecto EARLY-ADAPT y coordinador del estudio. El especialista señala la necesidad de realizar investigaciones similares en otras regiones del planeta. Para los autores, queda evidenciado que la desigualdad aumenta la mortalidad por el clima en los entornos analizados.