La contaminación genera un retraso en la maduración cerebral del recién nacido

octubre 28, 2025
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La contaminación del aire en el embarazo está asociada a un desarrollo madurativo del cerebro más lento, según un estudio del ISGlobal. Foto: Pixabay.
Embarazo. Foto: Pixabay.

La contaminación del aire durante el embarazo se asocia con una maduración cerebral más lenta de los recién nacidos, de acuerdo a un estudio del ISGlobal de la Fundación la Caixa.

Eva Marabotto

La contaminación genera un retraso en la maduración cerebral del recién nacido. Así lo confirma un estudio publicado en la revista Environment International, fruto de la colaboración entre el Hospital del Mar y el ISGlobal, patrocinado por la Fundación la Caixa.

El trabajo muestra que la exposición de las embarazadas a partículas finas del aire se asocia con una mielinización más lenta en los bebés. La investigación es la primera que analiza el desarrollo cerebral durante el primer mes de vida mediante resonancia magnética.

La mielinización, proceso por el que las conexiones neuronales se recubren de mielina, es esencial para el desarrollo del cerebro. Un ritmo anómalo, ya sea más lento o acelerado, puede afectar a las capacidades futuras del niño o niña.

La exposición a partículas finas, el factor clave

Las partículas analizadas, conocidas como PM2.5, son treinta veces más delgadas que un cabello humano. Contienen elementos derivados de la combustión y compuestos tóxicos, aunque también minerales esenciales como hierro o zinc.

Según Gerard Martínez-Vilavella, investigador del Hospital del Mar, “el proceso de mielinización avanza más despacio en los recién nacidos expuestos a niveles altos de PM2.5 durante el embarazo”.

La contaminación genera un retraso en la maduración cerebral del recién nacido y plantea interrogantes sobre los efectos de cada componente de esas partículas. Los científicos insisten en la necesidad de seguir investigando.

Resultados obtenidos con resonancia magnética

El estudio se realizó con 132 bebés nacidos en tres hospitales de Barcelona: Clínic, Sant Pau y Sant Joan de Déu. A todos se les practicó una resonancia magnética antes de cumplir un mes de vida.

Los resultados revelan una relación clara entre mayor exposición materna a contaminación y menor mielinización. “Hay que seguir controlando los niveles de polución y estudiar su impacto a largo plazo”, explicó Martínez-Vilavella.

El Dr. Jesús Pujol, jefe de la Unidad de Resonancia Magnética del Hospital del Mar, recordó que “una maduración cerebral demasiado lenta o rápida puede ser perjudicial”. A su juicio, el estudio abre un campo de investigación sobre cómo la placenta protege el cerebro del bebé.

Un llamado a mantener políticas de aire limpio

Jordi Sunyer, investigador de ISGlobal, advirtió que estos resultados son una señal de alerta. “Los recién nacidos analizados nacieron después de la puesta en marcha de la zona de bajas emisiones, pero aún debemos avanzar más”, afirmó.

Para los investigadores, los hallazgos demuestran que la contaminación genera un retraso en la maduración cerebral del recién nacido y refuerzan la necesidad de mantener las políticas ambientales.

Reducir la exposición durante el embarazo, subrayan, es clave para garantizar un desarrollo cerebral saludable y un futuro más seguro para los niños y niñas.

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