El gatillazo bursátil del Grupo Puig y la maldición de las salidas al parqué

noviembre 28, 2025
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Falsas expectativas, valores hinchados y detracciones patrimoniales condenan las salidas a bolsa en el mercado español

María Costajussà

El descalabro bursátil del Grupo Puig sintetiza la ficción que castiga a casi la totalidad de las recientes salidas a bolsa en España.

Este mirlo blanco bursátil, anunciado casi al unísono por el sector financiero a comienzos de 2024, hoy languidece y no levanta cabeza, a pesar de ser una empresa excelente y bien gestionada.

La cotización de sus acciones ha caído más de un 40% desde su precio de salida. Y no son de recibo las explicaciones benevolentes que lo atribuyen únicamente a una supuesta crisis en el sector de las fragancias.

Un destacado diario económico titulaba a bombo y platillo “Suscripción de varias veces en la colocación bursátil de Puig”, a pocos días del gong en el parqué. ¿Cómo es posible que con esta avalancha de demanda la cotización de la empresa cayera, muy pocos días después, por debajo de los 24,5 euros del precio de salida?

Las falsas expectativas de adhesión, promovidas y filtradas por los bancos y entidades colocadoras, al albur de los portentosos honorarios que cobran por este tipo de operaciones, son un detonante de la ligereza profesional con la que se pertrechan este tipo de operaciones financieras.

Otro ejemplo palmario, con magnífico titular: “Cirsa completa la colocación de su salida a bolsa con ocho veces más demanda que oferta”. Así lo publicaba en portada otro destacado periódico a primeros de julio de 2025, justo antes de que las acciones de la empresa de juegos y apuestas salieran al parqué a 15 euros. En los primeros compases de su andadura bursátil la cotización ya empezó a declinar y hoy está por debajo de un 6 %.  Por no hablar de otra salida a bolsa este mismo año, el Grupo HBX (Hotelbeds) que pierde, ahora mismo, un 48 % desde su salida.

 

Precios de salida hinchados

Los precios de salida en las colocaciones de OPV son otro elemento coadyuvante a su inefable deshielo posterior. Puig quiso salir en la banda alta de la horquilla que se había establecido como razonable, sucumbió en el afán crematístico del grupo de entidades colocadoras. Las mismas que luego no secundan sus altas valoraciones, comprando con decisión estos títulos en los primeros compases del parqué.

La frustrada salida a bolsa de Europastry en julio de 2025, adoleció del mismo mal. Se optó por los precios más altos y horas antes del inicio de cotización tuvo que suspenderse porque no alcanzó el montante mínimo de adhesión. Con el agravante, en este caso, que tanto el presidente de la compañía, Jordi Gallés, como especialmente su consejero delegado, Jordi Morral se quedaron sin poder monetizar unos paquetes propios de sus acciones, incrustados en la oferta global, lo que daba a entender que ni ellos mismos confiaban demasiado en las previsibles subidas inmediatas de sus acciones en la bolsa.

 

Detracciones patrimoniales previas

Se ha convertido en una tradición en España: justo antes de una salida a bolsa, el accionista principal dispara el montante de su último dividendo. Lo hicieron los Puig, lo hicieron los Gallés con Europastry y lo ha hecho Blackstone con Cirsa.

Puig acordó repartir un dividendo de 139,5 millones de euros en diciembre de 2023, cinco meses antes de su salida a bolsa. Este importe más que duplicaba los 66 millones que se embolsaron el año anterior.  Pero además dentro de la propia operación, la salida a bolsa de Puig reportó a la familia fundadora un beneficio de casi 865,7 millones de euros, por la venta de títulos y un excedente de reservas.

Cirsa aprobó antes de su salida a bolsa una remuneración de 230,9 millones de euros con cargo a la prima de emisión, para su accionista, el fondo estadounidense Blackstone. Esta cifra multiplica por más de doce veces los 18,5 millones de euros de la campaña anterior.

Lo mismo hizo Europastry. La firma de panadería congelada pasó de un dividendo de 10 millones en 2021 y 2022 a un pago de 50 millones en 2023. La familia Gallés se embolsó este dinero, aunque finalmente se frustró la salida a bolsa de la empresa.

 

Securitas Direct y  Digi, aspirantes al desasosiego bursátil

Junto con todos los demás vicios financieros que enturbian las salidas a bolsa en España, los excesos comunicativos especialmente en el anuncio de las adhesiones o contrataciones previas, son un tema de relevante inquietud profesional y periodística. Mas aun cuando se producen a la vista de la CNMV, que tiene su mirada en las formalidades del procedimiento.

Para el próximo 2026, ya suenan nombres de firmas que han dejado caer su inquietud por hacer el salto al parqué, entre ellas Securitas Direct y la filial española de Digi, la operadora rumana de telecomunicaciones. Convendrá que afinen muy mucho el perímetro de su actuación si no quieren sucumbir a los gatillazos bursátiles que suceden en el mercado español.

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