La investigación del BBRC diseñó un procedimiento que reduce esta molestia tras ese estudio.
Eva Marabotto
Un equipo del Barcelonaβeta Brain Research Center y del Hospital del Mar ha validado un nuevo procedimiento clínico. El estudio se ha publicado en Nature Scientific Reports. Según los datos, el protocolo reduce la cefalea tras la punción lumbar y evita complicaciones graves.
La punción lumbar es una prueba habitual en neurología. Permite obtener líquido cefalorraquídeo para analizar biomarcadores. En Alzheimer, estos marcadores ayudan a detectar cambios antes de los síntomas.
Menos dolor y más seguridad
El trabajo analizó 1.147 punciones en 724 voluntarios sanos. Todos pertenecen a la cohorte ALFA, impulsada por la Fundación la Caixa. Además, el seguimiento se realizó a las 24 horas y a los 7 días.
El protocolo combina hidratación intravenosa, aguja atraumática y reposo supervisado. También fija el volumen de extracción y evita presión negativa. Con estas medidas, Un protocolo reduce la cefalea tras la punción lumbar de forma significativa.
“La punción lumbar es una prueba esencial para avanzar en el estudio de los biomarcadores”, explica Oriol Grau, líder de investigación clínica del BBRC. Y añade que estandarizar cada paso permite reducir molestias.
Los resultados muestran cefalea en el 9,6% a las 24 horas. A los siete días, bajó al 4,7%. En casi todos los casos fue leve. No hubo ingresos ni necesidad de parche hemático.
Impacto en la investigación del Alzheimer
“La aplicación de un protocolo estandarizado ha permitido reducir a 0 las complicaciones graves”, afirma Antonio Montes, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital del Mar. Por tanto, la seguridad mejora de forma clara.
Los investigadores compararon estos datos con estudios previos. En otras series, la cefalea alcanzó hasta el 24,8%. Además, se describieron hospitalizaciones y eventos más severos.
“Nos importa que la experiencia sea la mejor posible”, señala Anna Soteras, directora de Operaciones Clínicas del BBRC. Un procedimiento claro mejora la confianza y el seguimiento.
En definitiva, el protocolo reduce la cefalea tras la punción lumbar y facilita la investigación preventiva. Mejorar la tolerabilidad ayuda a que más personas participen. Y eso acelera avances en el diagnóstico precoz del Alzheimer.
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