La Federación Internacional y Europea de Periodistas reclama la liberación inmediata de la periodista española Alicia Armesto, arrestada en Libia junto a otros nueve activistas cuando participaba en una misión humanitaria con destino a Gaza.
Judith Victoria Cherquis
La Federación Internacional de Periodistas y la Federación Europea de Periodistas han exigido la liberación inmediata de la periodista española Alicia Armesto, secretaria técnica del Sindicato de Periodistas de Madrid, organización integrada en la Federación de Sindicatos de Periodistas.
Armesto permanece detenida en Libia desde el pasado 24 de mayo junto a otros nueve activistas internacionales. El grupo formaba parte de un convoy humanitario que intentaba llegar a Gaza por vía terrestre dentro de una iniciativa impulsada por el movimiento Global Sumud Flotilla.
La periodista fue arrestada en un control militar situado en Sirte, ciudad ubicada entre Trípoli y Bengasi. Según las organizaciones promotoras de la misión, todos los integrantes del grupo disponían de visados válidos para acceder legalmente al país.
Sin embargo, las autoridades libias anunciaron al día siguiente de la detención que los activistas habían incumplido los procedimientos de entrada en el territorio.
Preocupación por la situación de la periodista
La FIP y la FEP han mostrado su inquietud por las condiciones en las que permanece retenida Armesto. Ambas organizaciones responsabilizan directamente a las autoridades libias de su seguridad, integridad física y bienestar.
Además, las federaciones han reclamado la liberación inmediata e incondicional de todos los integrantes del convoy detenidos en Libia.
En un comunicado conjunto, ambas organizaciones recordaron que Armesto desarrolla su labor profesional en el Sindicato de Periodistas de Madrid y expresaron su solidaridad con la periodista y con su familia.
“Expresamos nuestra plena solidaridad con nuestra compañera y su familia, y exigimos su liberación inmediata. La detención de periodistas y activistas que participan en misiones de solidaridad internacional es contraria al derecho internacional y menoscaba los derechos fundamentales a la libertad de expresión, de asociación y de participación pacífica”, señalaron la FIP y la FEP.
Gestiones diplomáticas para lograr su puesta en libertad
El Ministerio de Asuntos Exteriores español mantiene contactos con las autoridades del este de Libia para intentar conseguir la liberación de la periodista. Dentro de esas gestiones, el cónsul de España en Trípoli, Manuel Baena, se desplazó a Bengasi para reunirse con representantes civiles y militares de la zona. También mantuvo encuentros con el fiscal general con el objetivo de acelerar la resolución del caso y ofrecer protección consular a Armesto.
Fuentes diplomáticas españolas reconocen que la compleja situación política y territorial de Libia dificulta las negociaciones. Mientras el Gobierno de Unidad Nacional controla Trípoli y cuenta con reconocimiento internacional, amplias zonas orientales permanecen bajo la influencia del mariscal Jalifa Hafter.
Ocho días sin contacto directo con los detenidos
La organización responsable de la caravana asegura que la última comunicación con el grupo detenido se produjo el 24 de mayo a las 15.22 horas. En ese momento, uno de los participantes informó de que varios vehículos sin identificación trasladaban a la delegación.
Desde entonces, los organizadores no han logrado establecer contacto directo con los arrestados.
No obstante, una delegación del consulado italiano consiguió visitar a los detenidos y trasladó a los responsables de la misión que todos se encontraban en buen estado de salud.
El 2 de junio, las autoridades llevaron a los activistas ante el fiscal general en Bengasi. Tras la comparecencia, el responsable judicial amplió la detención durante diez días más. Posteriormente, las autoridades trasladaron al grupo al Centro de Detención para Inmigrantes Ilegales.
Una misión humanitaria con destino a Gaza
La caravana terrestre inició su recorrido en Mauritania el 15 de mayo, coincidiendo con la conmemoración de la Nakba palestina. El convoy tenía previsto atravesar varios países del norte de África hasta alcanzar el paso fronterizo de Rafah.
La expedición reunía a 230 participantes procedentes de más de 20 países. Entre ellos figuraban médicos, ingenieros, abogados, educadores, periodistas y trabajadores humanitarios. Además, la misión transportaba siete ambulancias, 20 casas móviles y diez camiones cargados con ayuda destinada a la población gazatí.
Según los organizadores, antes de iniciar el viaje solicitaron autorizaciones y garantías de paso seguro a más de 20 gobiernos. Las dificultades surgieron al llegar a Sirte, territorio controlado por fuerzas vinculadas al mariscal Hafter.
Tras varios intentos de negociación sin resultado, una delegación reducida de diez personas acudió a dialogar con las autoridades locales. Poco después se produjeron las detenciones.
Junto a Alicia Armesto permanecen retenidos la polaca Laura Kwoczala, la estadounidense Jenelle Jones, los argentinos María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, el uruguayo Matías Álvarez Rodríguez, la portuguesa Ana Margarida França Santana Baptista, el tunecino Ashraf Joya y los italianos Domenico Centrone y Leonarda Alberizia.
Un antecedente reciente en la flotilla de Gaza
La periodista española ya participó en otoño de 2025 en otra misión internacional vinculada a la flotilla de Gaza. En aquella ocasión fue detenida por las autoridades israelíes junto a otros activistas internacionales y recuperó posteriormente la libertad.
Ahora, la FIP y la FEP insisten en que el Gobierno español debe intensificar todas las gestiones necesarias para garantizar la liberación de Armesto y asegurar su protección mientras permanezca bajo custodia de las autoridades libias.