El estrepitoso fracaso del Metaverso, con un coste de 80.000 millones de euros, cuestiona la tecnología al servicio de una entelequia.
Maria Costajussà
Cuatro años y medio después del lanzamiento del metaverso, que propició un ingente boom comunicativo, se confirma el estrepitoso fracaso y el fin de lo que se considera la apuesta más cara en la historia de la tecnología de consumo.
El próximo 15 de junio, el prometedor nuevo mundo de la aplicación y red social Horizon Worlds, que nos prometía vivir experiencias inalcanzables, se borrará por completo de las gafas de realidad virtual Meta Quest. Aunque se mantendrá la posibilidad de hacer un cierto uso desde un teléfono móvil, sin gafas ni inmersión, lo que se considera una concesión transitoria frente al mayúsculo revuelo que se originó hace meses con las primeras noticias del cierre del metaverso.
Por el camino, Mark Zuckerberg, que en octubre de 2021 cambió el nombre de su empresa de Facebook a Meta para señalar al mundo que el futuro de su empresa estaba en el metaverso, se deja la ingente cantidad de 80.000 millones de euros de inversión.
No es que Meta, que controla Facebook, Instagram y Whatsapp, no pueda permitírselo. En 2025 tuvo unos ingresos totales de 200.966 millones de dólares que, por cierto, se fundamentan en un 97,6 % en algo tan antiguo como la publicidad. La orientación de sus inversiones se concentrará desde ahora en desarrollos de IA, donde sus rivales van por delante en esta carrera.
Aunque hay que constatar que la caída de Meta arrastra a muchos negocios fuera de su perímetro intrínseco. Muchas empresas y estudios que entraron en el juego han cerrado o están a punto de hacerlo.
Por otra parte, la recopilación mediática de las euforias comunicativas que han quedado registradas en estos casi cinco años podría ser un material de primer nivel para profundizar un estudio psicológico y sociológico. Incluido el inversor que compró una isla entera en un bucólico paraíso y la mujer que denunció haber sido efectivamente violada dentro de este contexto virtual.
Alguien dejó escrito: ”El metaverso es a la vida lo que el bitcoin es a la economía: una evasión”. La frase resuena ahora con mayor fuerza para los inversores de esta moneda virtual. Y en todo caso, una lección definitiva más que evidente: no toda nueva apuesta tecnológica tiene que triunfar por el simple hecho de ser tecnológica.
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