Telecinco ha intentado reinventarse, alejarse de la televisión sensacionalista y buscó un perfil más blanco y familiar. Pero los datos han hablado: su público no vendrá de Antena 3 ni de TVE. Su audiencia es la que es y la que quedó huérfana del “telecinquismo”.
Judith Victoria Cherquis
El intento de cambio y el retorno a la esencia
Desde la salida de Paolo Vasile, Telecinco ha intentado cambiar su rumbo. Con Borja Prado al frente, se apostó por un giro hacia una televisión más cuidada, lo que llevó a la cancelación de Sálvame. Sin embargo, este cambio de identidad no cuajó en su audiencia. La caída de espectadores fue drástica, afectando todas las franjas horarias y dejando a la cadena en un tercer plano dentro del ranking televisivo.
¿Pactaron con el diablo en los años 2000?
Los intentos de renovar su oferta con formatos más amables no han dado los resultados esperados. Babylon Show, Factor X, Adivina qué hago y Mental Masters han sido fracasos en audiencia, incapaces de competir con los estrenos de Antena 3. Incluso propuestas más ambiciosas como Next Level Chef, que buscaba replicar el éxito de MasterChef con un enfoque visual impactante, no logró recorrido. A esto se suma la reciente cancelación de Caiga quien caiga. El programa que supo ser líder hace quince años no logró mantener el interés del público. Duró 7 programas.
Por otro lado, El programa de Ana Rosa, que durante años fue un referente en las mañanas, ha experimentado un importante descenso en audiencia. En su regreso a la mañana, se posiciona como la cuarta opción en su franja horaria.
Ante este panorama, ¿qué hacer? . ¿Hay que insistir con el cambio de paradigma estructural? (que llevaría mucho tiempo porque lo que se cambia no es la parrilla sino el gusto de sus telespectadores). Su audiencia lleva un par de años huérfana del “telecinquismo” y resiste atrincherada en La Isla de las Tentaciones, Gran Hermano y Ni que fuéramos Shhh, el formato de la cadena TEN que, irónicamente, sigue destripando a Telecinco desde fuera. ¿O habría que rendirse a la evidencia, y dejarse llevar por el modelo de realities y entretenimiento puro para sostener el tinglado?
Programas como La Isla de las Tentaciones siguen demostrando que el público de Telecinco busca contenidos de alto voltaje, llenos de emociones, polémicas y rostros reconocibles. Este formato sigue siendo una de las pocas apuestas que logran competir en el prime time y mantenerse en el top de lo más visto en televisión lineal junto a Gran Hermano.
Y hablando de Ni que fuéramos Shhh, el programa de la cadena TEN ha encontrado su hueco desvelando exclusivas que en otro tiempo habrían sido primicia en Telecinco. En apenas dos semanas, han adelantado nueve nombres del casting de Supervivientes 2025 y destapado el presente de cuatro parejas de La Isla de las Tentaciones 8.
La apuesta final: volver a ser Telecinco
Esto plantea una gran cuestión: ¿no sería más sensato que Telecinco asumiera su identidad y volviera a ser lo que siempre fue? La realidad es que su ADN televisivo no se construyó, al menos en la última década, sobre formatos blancos, sino sobre entretenimiento sin complejos, polémicas y grandes figuras del mundo del corazón.
El nuevo director de Contenidos, Alberto Carullo, tiene claro que la recuperación de la audiencia no será inmediata, pero todo apunta a que la única manera de lograrlo es dejando atrás las dudas y abrazando el modelo que siempre ha definido a la cadena. El éxito de La Isla de las Tentaciones es prueba de ello y, ante la competencia feroz de Antena 3 y TVE, la clave no está en intentar ser otra cosa, sino en explotar su propio nicho de mercado.
Porque si algo ha quedado claro en estos años de incertidumbre, es que Telecinco es Telecinco. Y cuanto antes lo acepte, mejor le irá.