RNE reestructura su parrilla y genera rechazo interno.
RBK
Radio Nacional de España anunció una drástica reestructuración para la temporada 2025-2026. Programas emblemáticos como El ojo crítico, A hombros de gigantes, La estación azul o Documentos fueron desplazados a horarios marginales, reubicados en emisoras secundarias como Radio 5 o directamente eliminados. Otros, como Músicas posibles, se reconvirtieron en pódcast, mientras que espacios como Nómadas y En danza desaparecen.
La plantilla denuncia que la nueva parrilla banaliza los informativos y desprecia la función cultural, en favor de formatos más comerciales y menos arraigados al espíritu del medio público.
Entre los cambios más controvertidos está el fichaje de personalidades ajenas a la radio pública. Juan Ramón Lucas liderará las mañanas, David Cantero conducirá las tardes e Isabel Gemio y Miguel Ángel Méndez se suman a otras franjas clave. La redacción interpreta esta apuesta como una cesión a la lógica del entretenimiento privado y una señal de desprecio por el talento interno.
Vuelven los “viernes negros”
En respuesta, los trabajadores decidieron reactivar la protesta simbólica de los “viernes negros”, una tradición iniciada en 2018 para denunciar las injerencias políticas. Vestidos de negro cada viernes, expresan su rechazo a la nueva dirección y al desmantelamiento de la identidad cultural e informativa de RNE. La medida fue acordada en asamblea y cuenta con amplio respaldo interno, aunque reconocen que la actual dirección, encabezada por José Pablo López, ofrece poco margen de diálogo.
Los cambios llegan en un clima de desconfianza interna. Desde dentro se habla de una “desnaturalización del servicio público”.
Se reabre un viejo debate
Aunque RTVE ha defendido la nueva parrilla como una renovación para captar más audiencia, no ha informado de forma clara sobre la desaparición o desplazamiento de los espacios culturales. Las decisiones se comunican como apuestas “frescas”, pero sin explicar los sacrificios que implican para el contenido de valor.
Esta situación ha reabierto un debate crucial: ¿debe RNE competir con las emisoras privadas o profundizar en su misión de informar, formar y difundir cultura? Trabajadores, oyentes y analistas coinciden en que la nueva orientación pone en riesgo la identidad de la radio pública y empobrece la diversidad informativa.
El conflicto está lejos de cerrarse. El reciente nombramiento de Ignacio Elguero como coordinador estratégico busca amortiguar el descontento y redefinir el proyecto. Sin embargo, las tensiones internas se mantienen. El servicio público y la cultura siguen en el centro del debate sobre el futuro de RNE.