Dos meses después de su fallecimiento, el legado de Josep Antoni Rom sigue marcando la creatividad publicitaria, la docencia en comunicación y la visión humanista de la educación superior.
Judith Victoria Cherquis
Un recuerdo necesario más allá de la noticia
Josep Antoni Rom falleció en la madrugada del 8 de noviembre de 2025 a causa de un infarto. En ese momento ejercía como rector de la Universitat Ramon Llull. La noticia conmocionó a la comunidad académica y al sector de la comunicación. Sin embargo, el paso del tiempo no diluyó su impacto. Al contrario. Su ausencia confirmó la dimensión de su legado profesional y humano.
Por eso, dos meses después, este recuerdo resultó necesario. No como crónica inmediata, sino como reflexión serena sobre una figura clave de la creatividad publicitaria.
Una vida dedicada a la publicidad y a la universidad
Rom nació en Barcelona en abril de 1963. Se licenció en Historia Contemporánea por la Universidad de Barcelona. Más tarde obtuvo el doctorado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universitat Ramon Llull.
En 1994 se incorporó a la Fundación Blanquerna. Allí participó como padre fundador de la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales. Desde entonces asumió responsabilidades estratégicas. Ejerció como vicedecano. Dirigió el grado en publicidad relaciones públicas y marketing. También lideró los másteres en estrategia y creatividad publicitarias y en dirección de arte.
Finalmente, en 2022 asumió el cargo de rector de la Universitat Ramon Llull, que ocupó hasta su fallecimiento.
Un docente que transformó la enseñanza creativa
Rom destacó por su forma de enseñar publicidad. Pensó con imágenes. Dibujó para ordenar ideas. Conectó conceptos en apariencia lejanos. Construyó discursos sólidos cargados de referencias humanistas literarias y artísticas.
Además, trasladó esa misma energía a conferencias y actos públicos. Inspiró a estudiantes y profesionales del sector. Muchos recordaron su Pinterest como una fuente constante de estímulo creativo, incluso para quienes no compartieron aula con él.
Por tanto, su influencia superó el ámbito universitario.
Un Messi de la creatividad publicitaria
Muchos lo conocieron como el hombre del sombrero, una imagen inseparable de su identidad. Otros lo definieron como un Messi de la creatividad publicitaria. No por comparación gratuita, sino por su forma de disfrutar el oficio.
Rom defendió que disfrutar del trabajo multiplicó el talento. Lo repitió en clase, sobre todo ante el alumnado que iniciaba su camino profesional. Su ejemplo reforzó ese mensaje. Disfrutó cada proyecto. Hizo disfrutar a quienes lo rodearon.
Por eso recibió reconocimiento unánime en Blanquerna, en la URL y en el sector publicitario.
Un legado que sigue influyendo en la profesión
Tras su muerte, la Universitat Ramon Llull inició una nueva etapa institucional. Sin embargo, la impronta de Rom siguió presente en programas académicos, enfoques creativos y cultura docente.
Los mensajes de agradecimiento inundaron redes sociales y medios especializados. Todos coincidieron en su humanidad, su generosidad y su capacidad para inspirar.
Finalmente, su legado superó cualquier homenaje material. Permaneció en las personas que formó y en la manera de entender la creatividad publicitaria.