Dos periodistas peruanos crean un diario nuevo en papel que se edita cada dos meses y es gratis. Rescata historias locales y tradiciones en plena era digital.
Judith Victoria Cherquis
Un diario nuevo en Arequipa
Jorge Turpo Rivas y Juan Carlos Soto lanzan un diario impreso para la editorial PlumaDganso. La publicación saldrá seis veces al año y se entregará gratuitamente en universidades, bibliotecas, cafés y centros culturales. El proyecto nace en Arequipa, ciudad natal del periodista y escritor premio Nobel Mario Vargas Llosa, ubicada en el sur de Perú.
Hoy es raro que aparezcan periódicos nuevos en papel. La mayoría de los medios nacen digitales. Por eso, este diario sorprende. Busca rescatar la cercanía con los lectores y mantener vivo el periodismo tradicional y el placer de tocar y oler la tinta.
Creadores con experiencia
Turpo y Soto son docentes de Comunicación Social en la Universidad Católica de Santa María de Arequipa. Comenzaron su carrera en el diario Arequipa al Día. Turpo lo dirigió durante quince años.
Hoy, Turpo trabaja como redactor en El Pueblo. Soto es director de Relaciones Públicas de la Municipalidad Provincial de Arequipa. También fue periodista en La República. Ambos comparten la pasión por el periodismo cercano y las historias que conmueven.
El primer ejemplar coincidió con el Hay Festival y un homenaje a Mario Vargas Llosa. Incluye anécdotas de su visita a Arequipa. Detalla cómo ofreció leer en un patio y un jardín históricos. Además, señala curiosidades, como que Vargas Llosa y Carlos Meneses nacieron el mismo día en 1936, con diferencia de diez horas.
El segundo número se centrará en Jorge Rodríguez Rodríguez, empresario y líder de la industria láctea.
Siete anunciantes locales apoyaron la publicación. Entre ellos están la Universidad Católica de Santa María, FBC Melgar, SEDAPAR y el Hay Festival. La publicación rescata joyas arquitectónicas y recuerdos culturales de Arequipa.
La apuesta por el papel
PlumaDganso quiere que cada ejemplar se toque, se huela y se guarde. La edición impresa invita a leer con calma, acompañada de un café. Los editores aseguran que no renunciarán a la tinta y al detalle de las historias. La primera edición ya se agotó.